El gas radón, un riesgo invisible en Canarias: qué es, por qué preocupa y cómo puede afectar a la salud laboral
Un gas natural, inodoro e invisible, vuelve a situarse en el foco tras las alertas sobre su presencia en centros de trabajo en Canarias, donde la geología volcánica favorece su acumulación y exposición prolongada.
Redacción Radio Insular
6 de abril de 2026 a las 14:42

La exposición al gas radón se ha convertido en un tema de creciente preocupación en Canarias, especialmente en entornos laborales donde su presencia puede pasar desapercibida durante años. Este gas, de origen natural, no tiene olor, color ni sabor, lo que dificulta su detección sin mediciones específicas, pero sus efectos sobre la salud están ampliamente documentados.
El radón se genera de forma natural en la corteza terrestre a partir de la descomposición del uranio presente en rocas y suelos. En condiciones normales, al aire libre se dispersa sin alcanzar niveles peligrosos. Sin embargo, el problema surge cuando se acumula en espacios cerrados, como viviendas o centros de trabajo, especialmente en plantas bajas o subterráneas.
Canarias presenta una especial vulnerabilidad debido a su origen volcánico. Este tipo de suelo puede favorecer la emanación de radón, que se filtra a través de grietas en los cimientos, juntas de construcción, canalizaciones o incluso mediante el agua subterránea. En determinados edificios, estas características pueden dar lugar a concentraciones elevadas sin que sus ocupantes sean conscientes del riesgo.
Desde el punto de vista sanitario, la preocupación es clara. La Organización Mundial de la Salud ha advertido que la exposición prolongada a altas concentraciones de radón aumenta significativamente el riesgo de desarrollar cáncer de pulmón. De hecho, se considera la segunda causa de esta enfermedad tras el tabaco, y la primera en personas no fumadoras. El peligro no es inmediato ni visible, sino acumulativo, lo que hace aún más importante su control.
En España, la normativa vigente establece obligaciones claras. El Real Decreto 1029/2022 regula la protección frente a radiaciones ionizantes e incorpora directrices europeas en materia de radón. Este marco legal obliga a evaluar los niveles de radón en determinados entornos laborales, especialmente en espacios subterráneos, lugares donde se utilice agua de origen subterráneo o edificios situados en zonas consideradas de actuación prioritaria.
En estos casos, las empresas deben medir la concentración de radón en el aire y, si se detectan niveles elevados, aplicar medidas correctoras. Entre ellas se encuentran la mejora de la ventilación, el sellado de grietas en estructuras o la instalación de sistemas específicos de extracción del gas.
Uno de los aspectos clave es que los mapas de riesgo no sustituyen las mediciones reales. Cada edificio puede presentar niveles muy distintos en función de su construcción, uso y ubicación. Por ello, los expertos insisten en que la única forma fiable de conocer el nivel de exposición es mediante dispositivos de medición específicos instalados durante un periodo determinado.
En este contexto, desde Comisiones Obreras en Canarias se ha puesto el foco en la necesidad de evaluar este riesgo en los centros de trabajo. La organización ha impulsado jornadas informativas bajo el título “Exposición al Gas Radón en los Centros de Trabajo”, que se celebrarán el próximo 8 de abril, con la participación de expertos universitarios, técnicos en salud laboral y representantes de la administración pública.
El objetivo de estas jornadas es doble: por un lado, sensibilizar sobre un riesgo que sigue siendo desconocido para gran parte de la población y, por otro, fomentar la adopción de medidas preventivas tanto por parte de empresas como de las administraciones.
La presencia del radón no implica automáticamente un peligro, pero sí exige vigilancia. En un territorio como Canarias, donde las condiciones geológicas pueden favorecer su aparición, la prevención se convierte en la principal herramienta para evitar riesgos a largo plazo.



