Cerdeña pierde el respaldo interno y complica su continuidad como alcalde
El alcalde Enrique Cerdeña gobernará en minoría tras la salida de una concejala clave, en un contexto marcado por investigaciones judiciales y una creciente inestabilidad institucional
Redacción Radio Insular
25 de marzo de 2026 a las 19:32

La crisis política en el Ayuntamiento de Betancuria ha dado un paso más con la nueva configuración del pleno tras la salida de Esperanza González Méndez del grupo de gobierno. La concejala, que previsiblemente pasará a la condición de no adscrita —como es habitual en estos casos—, deja al alcalde Enrique Cerdeña Méndez en una posición de clara debilidad institucional.
Un pleno que cambia el equilibrio de poder
Con este movimiento, el reparto de fuerzas queda completamente alterado. El grupo de gobierno, formado ahora por el alcalde y dos concejales de UPBE, suma tres ediles. Enfrente, se configura un bloque potencial de cuatro votos: los tres concejales de Coalición Canaria y la propia concejala no adscrita.
Este nuevo escenario sitúa al alcalde en minoría, obligándole a negociar cualquier iniciativa relevante que requiera mayoría plenaria. Pero, además, abre una vía aún más determinante: la posibilidad real de una moción de censura.
La aritmética que puede cambiar la alcaldía
En un pleno de siete concejales, la mayoría absoluta se sitúa en cuatro votos. Esa cifra es exactamente la que podría alcanzarse si Coalición Canaria y la concejala no adscrita decidieran actuar de forma coordinada.
De materializarse ese acuerdo, se cumplirían las condiciones necesarias para impulsar una moción de censura que desplace a Enrique Cerdeña de la alcaldía. Se trata, por tanto, de un escenario que deja de ser hipotético para convertirse en una opción políticamente viable en el corto plazo.
Otra variable que se abre en este escenario es que Coalición Canaria opte por no impulsar una moción de censura, evitando así un posible pacto con una concejala no adscrita que podría interpretarse como un acuerdo con una tránsfuga. En este caso, la oposición podría decantarse por una estrategia de desgaste político, dejando al actual alcalde gobernar en minoría y evidenciando las dificultades de gestión en un contexto ya marcado por el desgaste institucional y la presión judicial. Esta vía permitiría a la oposición reforzar su posición de cara al futuro sin asumir el coste político de un relevo inmediato en la alcaldía.
Una crisis en el peor momento
La debilidad política del gobierno local llega en un momento especialmente delicado. El alcalde está citado a declarar como investigado este jueves ante el Juzgado de Primera Instancia e Instrucción número tres de Puerto del Rosario, en el marco de una causa por presuntos delitos de prevaricación administrativa continuada, malversación de caudales públicos y acoso laboral.
Este procedimiento judicial se suma a antecedentes recientes que han tensionado la vida política del municipio. La condena del exalcalde Marcelino Cerdeña por un delito electoral, así como las denuncias vinculadas a supuestas irregularidades en la gestión municipal, han ido configurando un clima de creciente desgaste institucional.
Una “tormenta perfecta” en el municipio más pequeño
Betancuria, con apenas 800 habitantes, se enfrenta a una situación política excepcionalmente compleja. En poco más de un año, el municipio ha pasado de una mayoría absoluta consolidada a un escenario de máxima fragilidad, con causas judiciales abiertas, tensiones internas en el grupo de gobierno y una oposición que podría articular una alternativa.
La salida de Esperanza González no solo tiene impacto numérico, sino también simbólico. Su doble condición de figura clave en el gobierno y familiar directa del alcalde evidencia una fractura interna que agrava la percepción de crisis.
Semanas decisivas
El futuro inmediato del Ayuntamiento dependerá de varios factores: la evolución del proceso judicial, la posición que adopte la concejala no adscrita y la capacidad de la oposición para articular una mayoría alternativa.
En este contexto, Betancuria entra en una fase decisiva donde cada movimiento político puede resultar determinante para el mantenimiento o el relevo en la alcaldía.



