Los socorristas de La Oliva han alertado del retraso en la licitación del servicio de salvamento y socorrismo, una tramitación que estaba previsto aprobar el pasado mes de febrero y que, según advierten, “si no sale ya, no llegará al verano”. La situación, sostienen, se ha vuelto insostenible, por lo que han convocado una huelga en los arenales del municipio norteño del 28 de marzo al 5 de abril, en plena Semana Santa y en una de las épocas de mayor afluencia turística.
El origen del conflicto, explican, se encuentra en un incumplimiento sostenido del contrato de socorrismo en las playas del municipio. Los propios trabajadores llevan tiempo denunciando que el número de efectivos nunca ha alcanzado las exigencias mínimas, que faltan recursos importantes para desarrollar su labor diaria y que las condiciones salariales no son dignas para una profesión en la que, recuerdan, se juegan la vida.
Ante este escenario, el Ayuntamiento de La Oliva ha dado algunos pasos relevantes. Por un lado, ha sancionado a la empresa adjudicataria, Cruz Roja, por incumplimiento reiterado del contrato y, finalmente, ha optado por resolverlo, manteniendo el servicio de forma prorrogada mientras prepara una nueva licitación.
Aunque los socorristas confiaban en que el pliego se aprobara en el pleno de febrero, lo cierto es que el documento sigue pendiente y todavía no se ha publicado.
“Si no lo sacan ya… no se va a llegar para el verano”, advirtieron con preocupación Fabio Lucarelli y Jonathan Caporale en una entrevista en el programa La Voz de Fuerteventura, donde reflejaron su malestar porque, pese a las denuncias presentadas y al tiempo transcurrido, la situación no ha mejorado lo más mínimo.
Ambos aseveran que, a día de hoy, la falta de efectivos sigue siendo especialmente grave. En la zona de las Grandes Playas, donde deberían trabajar doce personas, apenas hay siete, y eso en temporada baja.
Durante la Semana Santa, un periodo de máxima afluencia, las condiciones se vuelven todavía más exigentes. Se trata de temporada alta y la ratio eleva a 21 el número de profesionales que deberían operar en esa zona.
Los trabajadores también denuncian la falta de medios materiales, una carencia que afecta directamente a su propia seguridad y a la capacidad de respuesta ante emergencias. En enclaves como El Cotillo, aseguran, los socorristas continúan sin contar con recursos náuticos básicos, como una moto de agua. “El recurso acuático es lo que nos falta y es muy importante”, subrayan.
A ello se suman las condiciones de los propios puestos de trabajo. Los socorristas denuncian problemas de higiene y ausencia de servicios básicos en instalaciones que, recuerdan, también funcionan como espacios de atención sanitaria.
Otro de los ejes centrales del conflicto es la remuneración económica que perciben. “El salario es muy bajo y es difícil vivir con ese salario”, reconocen, mientras insisten en que la retribución no se adecúa a la responsabilidad ni a la peligrosidad de la labor que desempeñan.
Esa realidad, afirman, está provocando la salida de profesionales y serias dificultades para cubrir las plazas. “Tenemos varios compañeros que han renunciado… por la falta de dinero”, recalcan. Se trata, explican, de socorristas con experiencia que han optado por marcharse a otros destinos o, directamente, dedicarse a otra actividad.
Buena parte del problema, añaden, tiene que ver con la falta de un convenio específico de socorrismo en Canarias. En la actualidad, estos trabajadores operan bajo marcos laborales que no se ajustan a la realidad de su actividad. “Estamos trabajando con un convenio que no tiene nada que ver con el trabajo que hacemos”, lamentan.
Aunque en estos momentos se negocia un convenio autonómico, no se espera que pueda firmarse a corto plazo. Por eso, y ante las próximas licitaciones que están por publicarse en Fuerteventura, tanto en La Oliva como en Pájara —donde el convenio actual expira a final de año—, los socorristas plantean medidas transitorias, como pluses de peligrosidad o transporte, que permitan mejorar las condiciones a corto plazo.
En el caso de La Oliva, el nuevo pliego contempla una ampliación del servicio con más efectivos y más recursos. Sin embargo, los profesionales advierten de que ese refuerzo será inviable si no viene acompañado de mejoras salariales. “Si nosotros ya no llegamos a conseguir 12… menos vamos a conseguir 20”, sostienen.
De momento, el colectivo mantiene convocada la huelga en las playas del norte del 28 de marzo al 5 de abril, con el objetivo de visibilizar una situación que consideran límite. Aun así, temen que, debido a las carencias actuales del servicio, “ni siquiera lleguemos a cubrir el servicio mínimo” exigido para un servicio público esencial.
Para evitar desgracias, los socorristas han pedido máxima precaución a las personas que acudan a las playas del municipio durante la Semana Santa. No dudan en lanzar una recomendación directa a los usuarios: “si ven que la torre está cerrada… directamente no bañarse”.




Los socorristas de La Oliva, en Fuerteventura, han convocado una huelga del 28 de marzo al 5 de abril debido al retraso en la licitación del servicio de salvamento y socorrismo. Los trabajadores advierten que si la licitación no se aprueba pronto, no habrá servicio para el verano. Denuncian una falta persistente de efectivos, recursos insuficientes para realizar su trabajo, y salarios insuficientemente bajos. Además, la falta de un convenio específico de socorrismo en Canarias dificulta su situación laboral. Mientras se negocia un convenio autonómico, los socorristas piden medidas transitorias para mejorar sus condiciones laborales.