La «hipoteca emocional» afecta a miles de jóvenes que no pueden acceder a una vivienda
Una psicóloga de la Universidad Europea alerta sobre el impacto en la salud mental de la imposibilidad de comprar o alquilar un hogar, que genera ansiedad y paraliza los proyectos vitales de toda una generación
Redacción Radio Insular
19 de abril de 2026 a las 12:32
Un desgaste psicológico constante
La imposibilidad de acceder a una vivienda está generando graves consecuencias en la salud mental de los jóvenes españoles. La profesora de Psicología de la Universidad Europea, Mariola Fernández, ha advertido sobre el impacto de esta situación que, al mantenerse en el tiempo, provoca un estado de incertidumbre continua que puede derivar en ansiedad y desgaste psicológico.
Según explica la experta, la denominada «hipoteca emocional» no está relacionada con la subida de los tipos de interés o los bajos salarios, sino con «la sensación acumulada de que, aunque el joven cumpla con lo que se espera de él en la etapa académica primero y en la profesional después, es incapaz de alcanzar una base mínima de seguridad». Esta situación genera una sensación comparable a vivir bajo una amenaza permanente sin solución aparente.
Paralización de proyectos vitales
La psicóloga señala que esta problemática provoca un «desgaste constante» y una «paralización de los proyectos vitales», ya que la imposibilidad de acceder a una vivienda «impide planificar el futuro». Este bloqueo afecta directamente a las decisiones fundamentales de vida que tradicionalmente se toman en la juventud y primera edad adulta.
Fernández destaca que muchos jóvenes experimentan sentimientos de fracaso, culpa y estancamiento, especialmente cuando se comparan con generaciones anteriores o con personas de su entorno que sí han logrado acceder a una vivienda. Esta comparación constante alimenta una percepción distorsionada de la realidad personal.
La culpa individual de un problema estructural
Uno de los aspectos más preocupantes que identifica la especialista es la interiorización del problema como un fallo personal. «Esta confusión entre contexto y responsabilidad individual amplifica el impacto emocional, agravando la autopercepción de inseguridad y desvalorización», explica Fernández.
Los jóvenes tienden a pensar que deberían haber conseguido ya una vivienda o que están haciendo algo mal, cuando en realidad se enfrentan a un problema estructural del mercado inmobiliario que escapa a su control individual. Esta autopercepción errónea intensifica el sufrimiento psicológico y puede derivar en problemas más graves de salud mental.
Una deuda social con toda una generación
La profesora de la Universidad Europea señala que la actual crisis de la vivienda evidencia una desconexión entre las expectativas sociales y la realidad económica, una situación que además se ha agravado desde el estallido de la guerra en Ucrania. «Existe una deuda de toda la sociedad con esta generación, a la que se le prometieron una serie de condiciones que hoy no se cumplen», afirma con contundencia.
Ante esta realidad, Fernández subraya la necesidad de abordar el problema desde una perspectiva integral, «que contemple soluciones estructurales en el mercado inmobiliario junto a estrategias de apoyo psicológico que ayuden a mitigar el sufrimiento que causa esta pandemia emocional silenciosa». La experta considera fundamental combinar políticas públicas efectivas con programas de apoyo psicológico específicos para esta población afectada.



