Fuerteventura vuelve a situarse en el centro del debate energético en Canarias tras sumarse al rechazo a las Zonas de Aceleración de Renovables (ZAR), una herramienta impulsada por el Gobierno autonómico para facilitar la implantación de energías limpias en el Archipiélago. La decisión del Cabildo majorero, presidido por Lola García, se produce en un contexto de baja penetración de renovables y en medio de crecientes críticas por la falta de planificación territorial en la isla.
El posicionamiento conjunto con Lanzarote se basa en la consideración de que las ZAR son incompatibles “con la realidad territorial, ambiental y paisajística” de ambas islas. Sin embargo, el debate va más allá del rechazo institucional y pone el foco en una cuestión de fondo: cómo y dónde debe desarrollarse la transición energética en Fuerteventura.
La propuesta del Ejecutivo canario pretendía delimitar zonas previamente consensuadas con los cabildos para evitar conflictos judiciales y acelerar proyectos renovables. No obstante, el proceso ha quedado marcado por errores técnicos —como la publicación de mapas incorrectos— y por la falta de alineación entre administraciones.
En el caso de Fuerteventura, ni siquiera se había alcanzado un acuerdo previo, lo que evidencia una mayor distancia entre el Cabildo y la Consejería de Transición Ecológica. Mientras tanto, la isla continúa rezagada en términos de generación renovable, situándose entre las peores del Archipiélago en este indicador.
Un modelo en discusión
El rechazo a las ZAR también ha reabierto el debate sobre el modelo energético que necesita Fuerteventura. Desde el Gobierno de Canarias se defiende que estas zonas no eliminan los controles ambientales, recordando que todos los proyectos deben someterse a evaluación ambiental individual.
Por su parte, la postura del Cabildo apunta a la protección del territorio y del paisaje, dos elementos especialmente sensibles en una isla con fuerte dependencia del turismo y un alto valor ambiental.
Sin embargo, este posicionamiento ha sido cuestionado por el Partido Popular en Fuerteventura, que ha acusado a la institución insular de falta de planificación y de mantener una situación de “renovables desordenadas”.
El portavoz popular en el Cabildo, Claudio Gutiérrez, señala que la ausencia de instrumentos clave como el Plan Territorial Energético o la actualización del Plan Insular de Ordenación deja a la isla sin una hoja de ruta clara. En ese sentido, advierte que esta falta de ordenación facilita que las decisiones se adopten desde fuera, en lugar de responder a una estrategia propia.
“Estamos de acuerdo con que el territorio es lo primero, pero el territorio se protege aprobando el Plan Territorial Energético o la revisión del Plan Insular de Ordenación”, afirma Gutiérrez.
Retraso estructural
La situación de Fuerteventura refleja un problema estructural en la implantación de energías renovables en Canarias. Con un 21% de generación renovable frente al 57% de la Península, el Archipiélago encara el reto de acelerar su transición energética en un territorio limitado y con múltiples condicionantes ambientales.
En este contexto, la falta de planificación insular se convierte en un elemento clave. Sin un marco claro, los proyectos pueden generar rechazo social o conflictos institucionales, como ya ha ocurrido en otras islas.
Además, el PP critica que el Cabildo no haya aprovechado líneas de ayudas autonómicas para fomentar instalaciones en espacios ya transformados, como cubiertas o aparcamientos, lo que podría haber permitido avanzar hacia un modelo más integrado y menos invasivo.
Entre la protección y la necesidad energética
El debate en Fuerteventura evidencia la tensión entre dos objetivos: proteger el territorio y avanzar hacia un sistema energético más sostenible. La ausencia de consenso institucional y de planificación concreta complica un proceso que, según expertos, será clave en los próximos años para la isla.
Mientras otras islas avanzan en acuerdos con el Gobierno de Canarias, Fuerteventura sigue sin definir su estrategia, en un momento en el que la transición energética deja de ser una opción para convertirse en una necesidad urgente.




Fuerteventura se une a Lanzarote en el rechazo a las Zonas de Aceleración de Renovables (ZAR), una iniciativa del Gobierno de Canarias para promover la energía limpia. Alegan que las ZAR no son compatibles con la realidad territorial, ambiental y paisajística de las islas. Mientras tanto, Fuerteventura se queda atrás en la generación de energía renovable, siendo una de las peores del archipiélago en este aspecto. Este rechazo ha reabierto el debate sobre el modelo energético que necesita la isla, con el Partido Popular acusando al Cabildo de falta de planificación y de mantener la situación de «renovables desordenadas».
Fuerteventura no cuenta actualmente con plan de renovables aprobado. Sin ordenación insular,pues Gobierno de Canarias impone. No se han hecho los deberes desde Cabildo y las consecuencias son las que estamos viendo, llenando de molinos y placas la isla por decreto ante la falta de criterios de ordenación insular al respecto