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“Cada vuelo requiere conocimiento, permisos y sentido común. Un dron no es un juguete”
Fuerteventura ha vivido en las últimas semanas varios episodios preocupantes relacionados con el uso indebido de drones en las inmediaciones del aeropuerto. En uno de los incidentes más recientes, la presencia de una aeronave no tripulada a menos de un kilómetro de la pista obligó a suspender el tráfico aéreo durante más de una hora, afectando a centenares de pasajeros y provocando desvíos de vuelos.
Redacción Radio Insular
25 de octubre de 2025 a las 11:18

El caso ha reabierto el debate sobre la seguridad aérea y el uso responsable de los drones en Canarias. Para abordar esta cuestión, Carolina Llorente conversó en La Mañana Xtra de Radio Insular con Rayco Báez, piloto profesional y vocal de la Asociación Canaria de Operadores y Pilotos de Drones (ASCADRÓN), quien quiso aclarar conceptos y desmontar falsas percepciones sobre estos dispositivos: “Un dron es un aparato aeronáutico, no un juguete. Todo lo que vuele y no esté identificado como juguete se considera dron y está sujeto a la normativa aérea”, explicó.
Báez insistió en que el sentido común y el conocimiento de las normas deben primar en cada vuelo: “No cualquier persona puede volar donde quiera con un dron. Hay zonas protegidas, militares, naturales o de control aéreo. En el caso del aeropuerto, no está prohibido completamente, pero solo se puede volar con coordinación expresa con la torre de control y los organismos competentes”.
El experto recordó que el área comprendida entre Caleta de Fuste, El Matorral y Puerto del Rosario forma parte del espacio aéreo controlado del aeropuerto (zona CTR), lo que significa que toda operación con drones requiere autorización previa. “Yo, como piloto profesional, necesito coordinar cada vuelo con Ministerio de Interior, torre de control del aeropuerto y en ocasiones el helipuerto del hospital, porque un dron mal situado puede interferir en rutas de emergencia”, explicó.
Sobre los incidentes recientes, Báez señaló que la mayoría se debe a desconocimiento, aunque también hay casos reincidentes. “Hace poco se pilló a un turista en Caleta de Fuste que alegó no conocer la normativa. Pero cuando el mismo tipo de vuelo se repite en la misma zona a la misma hora, eso ya no es un error: es una acción consciente que pone en riesgo la seguridad”, advirtió.
La Ley 21/2003 de Seguridad Aérea tipifica estas infracciones como muy graves, con sanciones que pueden alcanzar los 225.000 euros, además de responsabilidades penales si se pone en peligro la seguridad de las operaciones aéreas. La Agencia Estatal de Seguridad Aérea (AESA) recuerda que todos los pilotos deben cumplir el Reglamento (UE) 2019/947, que establece requisitos de formación, seguros y registro de equipos.
Báez destacó también la importancia de la formación y la profesionalización: “Hay licencias diferentes según el tipo de dron y el riesgo de la operación. Incluso los modelos más pequeños, de menos de 250 gramos, deberían volarse con conocimiento básico de la normativa. El curso A1-A3 se hace gratis y online en la web de AESA, y un seguro cuesta menos de 20 euros al año”, subrayó.
El piloto lamentó que el mal uso de algunos particulares afecte la imagen de todo el sector. “Estos actos irresponsables dañan la operativa del aeropuerto y dan muy mala imagen a los profesionales que cumplimos las normas. La mayoría de los pilotos de drones trabaja con seriedad y respeto por la seguridad y el entorno”, afirmó.
Además de la seguridad aérea, Báez recordó que los drones deben respetar la privacidad y los espacios naturales protegidos. En Fuerteventura, explicó, el Parque Rural de Betancuria prohíbe el vuelo con fines audiovisuales, y en las Dunas de Corralejo solo se permite grabar desde la carretera hacia la costa. “Cada espacio natural tiene su propia regulación. Por eso recomiendo usar la aplicación oficial ENAIRE Drones, que indica en cada punto del mapa si se puede volar, si se requiere permiso o si está completamente prohibido”, indicó.
El fenómeno del llamado “efecto llamada” —personas que imitan vuelos ilegales tras ver vídeos en redes sociales— es otro problema creciente. Báez instó a las administraciones y entidades turísticas a ser prudentes: “Cuando se comparten vídeos grabados sin permiso desde páginas oficiales, se crea un precedente peligroso. Si no se verifica que el vuelo fue legal, se anima a otros a hacerlo igual”, alertó.
Finalmente, el piloto recordó que Fuerteventura es una de las islas con más espacios libres de restricciones, lo que permite disfrutar de esta tecnología de forma segura y responsable. “Hay muchos lugares donde se puede volar sin riesgo ni sanción, siempre que se respeten los 120 metros de altura máxima y las normas básicas. El problema no es el dron, sino cómo se usa”, concluyó.



