El alpinista internacional de 8 miles, Armando Placeres Suárez, vecino de Valles de Ortega, se prepara para escalar el Everest sin oxígeno suplementario, un reto apoyado por el Ayuntamiento de Antigua.
Un alpinista de renombre internacional
Este miércoles 4 de marzo, en el salón de plenos del Ayuntamiento de Antigua, se llevó a cabo la presentación oficial del nuevo reto del alpinista Armando Placeres Suárez. Conocido por sus ascensiones de 8 miles, Placeres se propone ahora alcanzar la cima del Everest, el punto más alto del planeta, sin la ayuda de oxígeno suplementario. Este desafío, considerado extremadamente peligroso, ha captado la atención tanto de la comunidad local como de la internacional.
Armando Placeres, quien salió de su anonimato hace dos años al solicitar una bandera de su municipio para llevarla al Golden Peak en Pakistán, ha demostrado ser un alpinista de gran valentía. El alcalde de Antigua, Matías Peña, destacó que Placeres es un ejemplo de coraje y humildad, afirmando que sus retos son sorprendentes y dignos de admiración. La ascensión al Golden Peak fue solo el comienzo de una serie de hazañas que han consolidado su reputación en el mundo del alpinismo.
Apoyo institucional y comunitario
El Ayuntamiento de Antigua ha decidido patrocinar esta nueva y peligrosa aventura, con el deseo expreso de que Placeres regrese sano y salvo. Según el alcalde Matías Peña, el solo hecho de intentar escalar el Everest sin oxígeno ya es un triunfo, un desafío que merece todo el respeto y apoyo de la comunidad. Este respaldo institucional refleja la importancia que el municipio otorga a los logros de sus ciudadanos y su disposición a fomentar actividades que ponen en alto el nombre de Antigua.
Durante la presentación, Placeres estuvo acompañado por la concejala de Turismo, Kristina Rodewig, y el concejal de Deportes, Samuel Torres, quienes también han mostrado su apoyo al alpinista. En un gesto simbólico, Placeres invitó a los representantes del Ayuntamiento y a los medios presentes a firmar la bandera que planea llevar a la cima del Everest. Este acto, cargado de emotividad, simboliza la unión de la comunidad en torno a este ambicioso proyecto y el deseo colectivo de que Placeres logre su objetivo.



