Terrazas sin humo: la reforma sanitaria que divide a Canarias entre salud y economía
La aprobación del anteproyecto de la nueva Ley Antitabaco en España ha encendido una gran polémica en Canarias. El texto, todavía en trámite parlamentario, contempla la prohibición de fumar y vapear en las terrazas de bares y restaurantes, así como en otros espacios exteriores como piscinas, marquesinas, eventos al aire libre o estaciones de transporte. El Gobierno central defiende que la medida busca garantizar “el derecho a respirar aire limpio” y equiparar las restricciones entre tabaco convencional y cigarrillos electrónicos. Sin embargo, en las islas la noticia ha sido recibida con preocupación por un sector hostelero que considera que el impacto económico podría ser especialmente duro en un territorio donde las terrazas son parte fundamental de la vida social y turística.
Redacción Radio Insular
23 de septiembre de 2025 a las 17:35

Una ley que amplía los espacios libres de humo
El anteproyecto establece un perímetro de seguridad de 15 metros sin humo alrededor de centros educativos, sanitarios, culturales, deportivos y parques infantiles. También prohíbe la venta de vapeadores desechables y refuerza la protección a menores, a quienes no solo se impedirá comprar tabaco, sino también consumirlo. Además, endurece el régimen sancionador, con multas de hasta 600.000 euros en casos muy graves. El Ministerio de Sanidad subraya que se trata de una reforma necesaria para priorizar la salud pública frente a intereses particulares.
Rechazo del sector hostelero
En Canarias, las reacciones del sector hostelero han sido inmediatas. La Federación de Empresarios de Hostelería y Turismo de Las Palmas (FEHT) califica la medida de “desproporcionada” y advierte de que pondrá en riesgo la ocupación de las terrazas y la fidelidad de parte de su clientela. Según sus representantes, el daño sería especialmente grave en bares de copas y locales nocturnos, donde el consumo de tabaco y alcohol suele ir de la mano.
La Asociación de Restauración y Bares de Gran Canaria (ARES) estima que ocho de cada diez establecimientos asociados rechazan frontalmente la prohibición, convencidos de que supondrá una pérdida notable de clientela fumadora. Uno de sus sondeos internos apunta incluso que entre un 30% y un 40% de los usuarios habituales de terrazas en zonas de ocio son fumadores, e incluso hay locales que calculan que hasta en el 80% de sus mesas se fuma.
“No somos policías”
En Lanzarote, la Unión de Hosteleros (Hostelan) denuncia que la nueva ley les convierte en vigilantes. “El cliente viene a nuestros negocios a disfrutar, y no somos los más indicados para hacer labores de vigilancia”, lamenta su presidente, Orlando Ortega. Aunque no es fumador y en su restaurante ya está prohibido fumar por tratarse de una terraza cerrada, defiende la libertad de cada establecimiento para decidir si permite o no el tabaco.
La patronal hotelera de Tenerife (Ashotel) plantea una fórmula intermedia: dejar que cada empresario decida. “No todas las terrazas son iguales y una prohibición general es excesivamente rígida”, argumentan, proponiendo que se pueda habilitar, cuando sea posible, zonas diferenciadas para fumadores y no fumadores.
Canarias, un caso particular
El malestar del sector se entiende por la singularidad del archipiélago. Mientras que en gran parte de Europa el uso de terrazas es estacional, en Canarias forman parte del día a día durante todo el año gracias a su clima privilegiado. Para muchos establecimientos, la terraza es el verdadero motor económico. La FEHT advierte de que España podría convertirse en el único país europeo con una prohibición total de fumar en terrazas, salvo Suecia, cuya realidad climática es muy distinta.
El recuerdo de 2010
No obstante, algunos hosteleros recuerdan que en 2010, cuando se prohibió fumar en el interior de los locales, también hubo miedo a un desplome del sector que nunca llegó a materializarse. Tras la polémica inicial, la sociedad se adaptó y la normativa se asumió sin grandes conflictos. Hoy, algunos reconocen que, aunque la nueva medida será difícil al principio, probablemente no provoque un desastre económico a largo plazo.
Opinión social y sanitaria
Las encuestas muestran un fuerte apoyo social a la prohibición, sobre todo entre los no fumadores. Muchos clientes habituales de terrazas afirman que el humo les molesta y valoran la posibilidad de disfrutar de un café o una comida sin exposición pasiva al tabaco. Incluso algunos fumadores reconocen que podría ser una oportunidad para reducir el consumo.
Desde el ámbito sanitario, colegios profesionales y asociaciones de pacientes celebran el paso dado por el Gobierno. Llevaban años reclamando la eliminación del humo en terrazas, señalando que camareros y trabajadores de la hostelería son los más expuestos, además de colectivos vulnerables como niños, embarazadas o personas con patologías respiratorias.
Entre la salud y la economía
El futuro de la hostelería en Canarias, muy vinculada a la vida en terrazas, se juega mucho con esta ley. Mientras los defensores de la norma insisten en que la salud debe estar por encima de cualquier otro interés, los empresarios piden que se tenga en cuenta el impacto en la economía local y en la experiencia turística. El Parlamento tendrá la última palabra, pero el debate ya ha calado en la sociedad canaria, que se encuentra dividida entre quienes ven en esta norma un avance hacia un futuro sin humo y quienes temen que suponga un golpe para el corazón de la hostelería isleña.