La política no puede convertirse en una competición de eslóganes. Gobernar exige algo más: rigor, coherencia y responsabilidad presupuestaria. En los últimos días se han planteado debates importantes en Fuerteventura, especialmente en materia de vivienda y empleo. Y creo que es necesario explicar con claridad cuál es nuestra posición y qué estamos haciendo realmente.
Vivienda: menos brindis al sol y más planificación real
La vivienda es, sin duda, uno de los mayores desafíos que afronta nuestra isla. Pero también es uno de los temas donde más fácilmente se cae en el simplismo.
En el último pleno se presentó una moción para utilizar fondos del FDCAN en la construcción de viviendas. Nuestra posición fue clara: no votamos en contra de construir viviendas; votamos en contra de una propuesta que no se sostiene técnicamente. El FDCAN (el Fondo de Desarrollo de Canarias) es gestionado por el Gobierno autonómico y transfiere al Cabildo 19 millones de euros anuales que ya están comprometidos en infraestructuras esenciales para la isla.
Cuando se plantea destinar esos fondos a otro fin, lo responsable es preguntar: ¿a qué obra le quitamos la financiación? ¿A la ciudad deportiva de Antigua? ¿A la de Puerto del Rosario? ¿A la travesía de Lajares, demandada por seguridad por los vecinos? Gobernar implica priorizar y no prometer recursos que ya están asignados.
Por eso hemos optado por otra vía: destinar fondos propios del Cabildo a colaborar con los ayuntamientos en la construcción y rehabilitación de viviendas. Más de 50 millones de euros del presupuesto insular están vinculados a políticas de vivienda en cooperación con municipios como Puerto del Rosario, La Oliva o Pájara, y seguimos trabajando con el resto.
También es importante recordar que el Cabildo no puede resolver en solitario un problema estructural que afecta a toda Canarias y al conjunto del Estado. Se requiere coordinación institucional, puesta a disposición de suelo municipal, respaldo del Gobierno de Canarias y aprovechamiento de fondos europeos.
Decir que esto se soluciona de manera inmediata sería faltar a la verdad. Lo que sí podemos garantizar es planificación, recursos propios y trabajo conjunto para que, en el medio plazo, la situación pueda mejorar.
Además, debemos hacerlo con equilibrio: promoviendo nuevas viviendas, sí, pero también rehabilitando inmuebles existentes y evitando un consumo innecesario de suelo. La sostenibilidad del territorio también es una responsabilidad política.
Planes de empleo: respeto institucional
En relación con los planes de empleo social, quiero insistir en algo fundamental: los criterios no los decide un político en un despacho. Los fija la FECAM y los aplican los servicios técnicos municipales junto con el Servicio Canario de Empleo. Poner en duda estos procesos sin fundamento afecta a la credibilidad de las instituciones y, sobre todo, a personas en situación de vulnerabilidad.
Nuestra obligación es garantizar que los procedimientos se cumplan y que quienes realmente lo necesitan puedan acceder a estas oportunidades.
En cuanto a los PFAE, el cambio normativo estatal nos situó ante un problema jurídico real: no podíamos contratar al personal docente como se hacía anteriormente y no disponíamos de bolsas de empleo propias en esa materia. Continuar sin seguridad jurídica habría supuesto un riesgo mayor. Fue una decisión difícil, pero gobernar implica actuar con responsabilidad, aunque no sea la opción más cómoda.
Política útil frente a la confrontación permanente
Entiendo que la oposición debe ejercer su papel. Forma parte del equilibrio democrático. Pero también creo que la ciudadanía espera algo más que confrontación constante. Espera soluciones, cooperación y altura institucional.
Nos encontramos en un momento político donde es fácil dejarse arrastrar por la estrategia electoral anticipada. Sin embargo, mi responsabilidad (como secretaria local en Puerto del Rosario y portavoz en el Cabildo) es mantener el foco en la gestión diaria, en el trabajo constante y en la defensa de decisiones que a veces no son populares, pero sí necesarias.
Gobernar implica escuchar, explicar y asumir. Y también implica mantener la serenidad cuando otros optan por el ruido.
Fuerteventura necesita instituciones sólidas, diálogo entre administraciones y compromiso real con los problemas estructurales que nos afectan. Ese es el camino que defendemos y en el que seguiremos trabajando.



