Jonathan Domínguez reclama frenar «el amarillismo, el impacto fácil y la viralidad sin credibilidad» en la información
El viceconsejero de Comunicación clausura las II Jornadas de Comunicación Pedagógica con un llamamiento a la responsabilidad colectiva entre emisores, intermediarios y receptores de la información.
María C.
1 de mayo de 2026 a las 14:24
La corresponsabilidad en la cadena informativa
El viceconsejero de Comunicación y Relaciones con los Medios del Gobierno de Canarias, Jonathan Domínguez, ha apelado a la corresponsabilidad de toda la cadena informativa —medios, profesionales y audiencias— para combatir «el amarillismo, el impacto fácil y la viralidad sin credibilidad», en un escenario marcado por la deshumanización de las redes sociales y la irrupción de la inteligencia artificial. Lo hizo durante la clausura de las II Jornadas de Comunicación Pedagógica, donde defendió que la información «es un derecho amparado en la Constitución» y que, en determinadas circunstancias, «puede salvar vidas».
Domínguez situó el debate sobre la calidad de la información en el centro mismo del funcionamiento democrático. A su juicio, la sociedad «en su conjunto» debe asumir la responsabilidad de «exigir una información veraz y asegurar la libertad de expresión y la democracia», una exigencia que —subrayó— «requiere un marco de reflexión entre quienes generan la información, quienes la procesan y la transmiten y quienes la reciben».
La necesidad de una labor pedagógica
Bajo esa premisa, el viceconsejero defendió la necesidad de una labor pedagógica sostenida que fomente la formación y el debate entre todos los actores del ecosistema comunicativo. El objetivo, dijo, es evitar «en lo posible, el amarillismo, el impacto fácil y la viralidad sin credibilidad», tres derivas que, en su análisis, erosionan la confianza pública en los medios y deforman el contrato social sobre el que se apoya el derecho a la información.
La reflexión del viceconsejero enlazó con el diagnóstico que las dos ponencias de la jornada habían trazado horas antes. La periodista Sheila Hernández, fundadora del proyecto digital Es Decir Diario y referente entre la audiencia más joven, advirtió de que las redes sociales «están cada vez más deshumanizadas y polarizadas», con usuarios que se amparan en el anonimato para verter comentarios de cualquier tono. Hernández defendió, frente a esa deriva, un periodismo cercano y útil, capaz de acompañar a los jóvenes en problemáticas como el acoso escolar.
El comunicador Javier Hoyos, por su parte, puso el foco en la tensión entre los formatos televisivos clásicos y los lenguajes nativos de las redes, y alertó sobre un factor que complica especialmente la lucha contra la desinformación: la inteligencia artificial. «El papel de los periodistas es importante para discernir entre lo que es cierto o no, y eso se complica con la irrupción de la inteligencia artificial porque es más difícil distinguirlo», afirmó.
Reflexiones finales de la mesa redonda
La mesa redonda posterior abundó en esa misma línea profesional. Carlos Torrent, periodista del videopodcast Islas Responsables, lamentó que el odio que circula por las redes «a veces es más visible que lo positivo». Juan Arturo San Gil, director de La Palma TV, reivindicó el periodismo de servicio público a partir de su experiencia en los incendios y en la erupción del volcán de Cumbre Vieja: «Teníamos que ser un altavoz de los vecinos y somos útiles porque nos hemos ganado su confianza». El profesor de Periodismo de la Universidad de La Laguna Samuel Toledano insistió en que el desafío del oficio es «contar historias que no solo le interesen a la gente, sino que necesiten conocerlas», advirtiendo de que «lo importante es el contenido, qué es lo que queremos, y que las redes no lo contaminen».
Las II Jornadas de Comunicación Pedagógica, organizadas por la Viceconsejería de Comunicación y Relaciones con los Medios, se han consolidado así como un foro de reflexión sobre el estado del oficio periodístico en un momento de transformación acelerada, en el que —como recordó Domínguez al cerrarlas— la pedagogía sobre la propia comunicación se ha vuelto «un debate necesario».



