El Cabildo de Lanzarote ha aprobado por unanimidad la creación del Observatorio Insular de la Identidad Canaria, una iniciativa que surge en un contexto de transformación demográfica acelerada en el archipiélago, donde el crecimiento poblacional y la llegada de nuevos residentes están modificando la estructura social de las islas.
La nueva entidad tendrá como objetivo analizar de forma permanente la evolución social, cultural y territorial de Lanzarote y La Graciosa, con el fin de anticipar riesgos que puedan afectar al arraigo de la población y a la cohesión social. El consejero de Gobierno Abierto, Armando Santana, defendió la medida como una respuesta a un proceso sin precedentes en la historia reciente de las islas. “La creación del Observatorio Insular de la Identidad Canaria responde a una realidad objetiva: Lanzarote y La Graciosa están viviendo el proceso de transformación demográfica, económica y social más intenso de su historia contemporánea”, explicó.
El presidente del Cabildo, Oswaldo Betancort, subrayó la necesidad de anticiparse a los efectos de este crecimiento. “Este Observatorio permitirá anticiparnos a los retos que plantea el crecimiento de Lanzarote. Queremos seguir siendo un territorio abierto, próspero y diverso, pero también una isla que protege su identidad, su territorio y la cohesión de su sociedad”, afirmó.
Una transformación demográfica especialmente intensa en islas como Fuerteventura y Lanzarote
Los datos oficiales reflejan la magnitud del cambio. En Canarias residen actualmente más de 2,27 millones de personas, de las cuales el 23,9% ha nacido fuera de España, lo que supone más de 545.000 habitantes. Además, el 15,2% de la población tiene nacionalidad extranjera, aunque una parte importante de quienes nacieron fuera ya han adquirido la nacionalidad española.
El impacto es especialmente visible en las islas orientales. Fuerteventura es el territorio con mayor proporción de población nacida fuera de España, con un 38,4%, seguida de Lanzarote, con un 33,2%. Esto significa que en ambas islas aproximadamente una de cada tres personas no nació en el país, una realidad que ha transformado profundamente la composición social en apenas dos décadas.
Este crecimiento responde en gran medida al desarrollo del sector turístico, la llegada de trabajadores vinculados a la economía de servicios y el atractivo internacional del archipiélago como lugar de residencia permanente o segunda vivienda.
La vivienda, en el centro del debate social
La transformación demográfica está estrechamente vinculada a la crisis de acceso a la vivienda que atraviesa Canarias. El presidente del Gobierno autonómico, Fernando Clavijo, ha advertido de que más de un tercio de las viviendas que se compran en el archipiélago terminan en manos de ciudadanos extranjeros, lo que reduce la oferta disponible para la población residente y contribuye al encarecimiento de los precios.
“El problema no es solo que haya vivienda pública para los canarios, sino que los canarios puedan acceder a la vivienda, tanto pública como privada”, señaló el presidente, quien confirmó que el Ejecutivo trabaja con cabildos y ayuntamientos para estudiar posibles medidas de regulación.
La fuerte demanda exterior, unida a la limitada disponibilidad de suelo y a la expansión de la vivienda vacacional, ha tensionado el mercado inmobiliario, especialmente en islas como Lanzarote y Fuerteventura, donde el crecimiento poblacional ha sido más rápido que la construcción de nuevas viviendas residenciales.
Preservar la identidad cultural en un territorio limitado
En este contexto, el Observatorio Insular de la Identidad Canaria tendrá entre sus funciones el seguimiento de la evolución cultural de la población, el análisis del impacto del crecimiento demográfico y turístico, la detección de posibles procesos de pérdida o banalización cultural y la elaboración de propuestas en ámbitos educativos, culturales y territoriales.
La creación de este organismo refleja una preocupación institucional creciente por equilibrar el desarrollo económico y la llegada de nuevos residentes con la preservación de la identidad cultural, el acceso a la vivienda y la cohesión social.
En un territorio limitado geográficamente, donde el crecimiento tiene consecuencias directas sobre el territorio, los servicios y el mercado residencial, Lanzarote se convierte así en la primera isla en crear una herramienta específica para estudiar el impacto del cambio demográfico sobre la identidad canaria y el futuro del archipiélago.



