Quintillo.com subió al escenario del Concurso Insular de Murgas con un repertorio que combinó humor generacional, crítica política y una sátira directa sobre la contratación pública. Su actuación, marcada por el tono desenfadado y los dardos institucionales, les valió el tercer premio de interpretación, según el acta oficial del jurado.
La murga arrancó con una introducción cargada de humor, reconociendo el cansancio del grupo y comparando su ritmo con el de la sociedad local, siempre con retrasos y dificultades. Ese tono cercano dio paso al primer tema, Fuera de onda, donde jugaron con la nostalgia del carnaval de antes frente al actual, mezclando recuerdos, modas y referencias políticas.
En uno de los momentos más directos, apuntaron a la continuidad política en la isla, criticando lo que consideran una falta de renovación institucional. “Los de Coalición Canaria, fuera de onda están, ellos siempre nos gobiernan como treinta años atrás” , cantaron, en una de las estrofas más comentadas del número.
También hubo referencias al tráfico y a la gestión municipal en la capital, con un tono irónico y didáctico. “Mi alcalde está un poco fuera de onda, el tráfico en el puerto no consigue regular” , señalaron, antes de parodiar el uso de los semáforos.
Pero fue en el segundo tema, Quinti Express, donde la murga centró su mensaje más incisivo. Bajo la idea de una empresa ficticia de mensajería creada por el grupo, el número se transformó en una crítica directa a la contratación pública, especialmente a los contratos menores.
La murga ironizó sobre la supuesta facilidad con la que algunos consiguen encargos municipales, mientras otros se quedan fuera. “Que yo también lo quiero, un contrato menor de nuestro ayuntamiento” , corearon, repitiendo la frase como estribillo y dejando claro el eje central de la crítica.
Ese pasaje fue uno de los más reconocibles de la actuación, al poner el foco en la percepción ciudadana sobre el reparto de contratos públicos, los favoritismos y las oportunidades desiguales dentro de la administración. A través del humor, la murga planteó la idea de que algunos negocios prosperan gracias a esos encargos, mientras otros deben sobrevivir sin ese respaldo institucional.
La crítica también se extendió al comercio local, recordando la importancia de las pequeñas empresas en la vida de la isla y cómo la economía cotidiana se sostiene en esos negocios. “La identidad de un pueblo la mantiene viva en gran parte su comercio” , cantaron, enlazando el mensaje económico con el social.
La despedida tuvo un tono más cercano y agradecido, celebrando el regreso al concurso y el apoyo del público, en una actuación que combinó sátira política, humor y crítica institucional.








