Los mayores de Gran Tarajal a las instituciones: «Que se mojen y empaticen, queremos un centro digno”
Los usuarios del Centro de Mayores reclaman mejoras urgentes en instalaciones y servicios.
Pía Peñagarikano
27 de marzo de 2026 a las 19:15

Solidaridad en el Centro de Mayores
La solidaridad reina en el Centro de Mayores de Gran Tarajal que se ha convertido en mucho más que un lugar de encuentro para las personas de más edad de esta localidad de Tuineje. Gracias al altruismo de varias personas que promueven de forma gratuita distintos talleres, disfrutan de actividades como el teatro, el baile o la artesanía.
Un programa que se completa con otras actividades que se realizan pagando o gracias a algún acuerdo con el Ayuntamiento de Tuineje.
Lele, el ordenanza, también juega un papel clave para que el centro sea un lugar de encuentro estable y seguro para los usuarios y sus familias. Cumple sus obligaciones aunque también hace labores de limpieza o sirve un café.
Sin embargo, a pesar de su voluntad, no puede suplir las carencias que existen en el centro y que generan malestar entre los mayores.
Reclamaciones en la tertulia
En la tertulia de los viernes, en el programa La Voz de Fuerteventura, en Radio Insular, José García Seballos, Rita Marrero García y Fátima Marrero Pérez reclamaron mejoras urgentes y, sobre todo, «responsabilidad y empatía» por parte de las administraciones.
«Que se mojen y que empaticen un poquito más». Es la demanda que resume el sentir de un colectivo que denuncia carencias estructurales y una falta de atención que, aseguran, repercute directamente en su calidad de vida.
Problemas de accesibilidad
Uno de los problemas más graves es la falta de accesibilidad ya que el ascensor lleva meses sin funcionar. «No tienen ascensor desde hace más de cuatro meses», denunció Fátima Marrero, quien explicó que esta situación limita seriamente el acceso a personas con movilidad reducida, como a su propia madre, de 85 años y con Parkinson.
A esta situación se suman otras carencias básicas que van desde la ausencia de una trabajadora social o la inexistencia de un conserje en horario de tarde que permita ampliar el uso de las instalaciones. «Tampoco hay limpiadora desde el mes de julio», señaló, evidenciando un deterioro progresivo del servicio que desde el Ayuntamiento se ha intentado suplir con la contratación de una limpiadora que acude dos veces por semana.
Marrero ha presentado varias quejas en el Gobierno de Canarias; organismo del que depende este recurso. Solo hay dos en Fuerteventura que dependan del Ejecutivo, el de Puerto del Rosario y el de Gran Tarajal; y entre ambos, aseguran, «hay un abismo».
También se ha dirigido al Ayuntamiento de Tuineje y ahora se encuentra a la espera de una próxima reunión entre ambas instituciones para abordar la situación.
«Las instituciones tienen que responsabilizarse», reclamaron durante la tertulia reivindicando este centro que consideran esencial.
Importancia del centro
«A mí el centro de mayores, después de que me quedé viuda, me ha ido como mi segunda casa», relató Rita Marrero. «Yo voy todos los días… y si pudiera ir por las tardes, también».
Su testimonio refleja la importancia de este espacio como punto de socialización, especialmente para quienes viven solos o tienen a su familia lejos. Por eso, piden también que abra sus puertas en horario de tarde y los fines de semana. Ya no se juega a la baraja ni se socializa tanto, lamenta José Seballos echando de menos el tiempo de ocio compartido.
Entre las demandas, más acuciantes, también figura la necesidad de facilitar el acceso al centro a quienes no pueden desplazarse. «Hay personas solas en su casa que no van al centro por no tener un triste coche», afirmaron, insistiendo en la importancia de habilitar transporte o servicios de acompañamiento.
También pusieron sobre la mesa otras reivindicaciones como la desigualdad en el acceso a los viajes del Imserso para residentes en islas no capitalinas, que deben asumir costes adicionales para desplazarse a los puntos de salida. Una situación que, denuncian, limita la participación de muchos mayores. Tampoco olvidan en su listado de peticiones, la máquina de café.
Dimensión social del problema
Más allá de las infraestructuras, el problema tiene una dimensión social profunda. «Yo veo esa tristeza en el ambiente, esa desmotivación, ese ‘nadie me dice nada, nadie me ayuda’», recalcó Fátima Marrero, describiendo el impacto emocional que genera esta situación en muchos mayores.
Por eso, insiste en la necesidad de potenciar este centro no solo como lugar de ocio, sino como herramienta para combatir la soledad, fomentar la autonomía y mejorar la calidad de vida de un colectivo cada vez más numeroso «y que está abandonado».
Un centro que posibilitaría, además, fomentar relaciones intergeneracionales que generarían mayor bienestar entre la población, concluye Marrero, habituada a impulsar este tipo de iniciativas de calado social.



