La murga infantil Los Garabatos, una de las formaciones con más trayectoria del carnaval, regresó al escenario con una actuación que mezcló tradición, humor y crítica social. Con su alegoría centrada en el mundo de la costura, los pequeños murguistas fueron sacando del “costurero” distintos objetos simbólicos para denunciar situaciones que, según su letra, siguen sin resolverse en su municipio.
Tras una presentación festiva y cargada de referencias al carnaval y a sus más de tres décadas de historia, la murga entró en su tema principal, donde la metáfora del costurero sirvió para ir hilando las críticas. En ese recorrido, uno de los asuntos principales fue el estado del colegio de Villaverde, una reclamación que, según la letra, se repite desde hace años. “Ya son diez años preguntando y cantándole a esto, me generando ya el mismo cuento”, entonaron, antes de rematar con una frase directa: “Tanta lucha de mi pueblo, para que ahora nos digan que es pequeño nuestro colegio”.
En ese mismo bloque, los pequeños murguistas lanzaron un mensaje a la administración responsable de las infraestructuras educativas. “Voy a regalar un metro a la consejería y que los nuevos proyectos tomen bien las medidas”, cantaron, en una crítica satírica a los fallos de planificación.
Otro de los momentos más comentados de la actuación llegó con la parodia al concejal de Cultura. Dentro del juego escénico del costurero, la murga simuló confeccionar un traje improvisado con distintos elementos, hasta desvelar al personaje al que iba dirigido. “¡Pero qué guapa te pusiste! ¡David de Cultura!”, cantaron, provocando risas entre el público. La sátira continuó con un dardo a su supuesta falta de originalidad: “En un minuto le hicimos el disfraz, está acostumbrado. Él nunca fue muy original, eso está comprobado”.
La actuación mantuvo el tono carnavalero y cercano durante todo el número, con mensajes de agradecimiento a las murgas adultas por apoyar a la cantera y una despedida centrada en la alegría del carnaval.
Con su particular costurero lleno de críticas, Los Garabatos ofrecieron una actuación que combinó la experiencia de sus más de 30 años de historia con una mirada directa a los problemas educativos y a la gestión cultural del municipio, demostrando que la sátira sigue siendo una de las señas de identidad del carnaval.







