Canarias cerró el año 2025 con una reducción cercana a las 20.000 plazas de alquiler vacacional, lo que supone un descenso interanual del 9,3 %, el primero que se registra desde 2020 tras varios años de crecimiento sostenido. El dato marca un cambio de tendencia en el modelo turístico del archipiélago y abre un nuevo escenario en el mercado de la vivienda, especialmente en territorios con fuerte presión inmobiliaria como Fuerteventura.
Hasta ahora, el número de plazas de alquiler vacacional había aumentado a un ritmo medio de unas 18.000 al año. Sin embargo, el endurecimiento de los controles sobre la oferta irregular y la puesta en marcha de nuevas regulaciones han provocado un ajuste en el volumen de viviendas destinadas al uso turístico.
Entre las medidas que explican esta caída destacan los acuerdos del Gobierno de Canarias con las principales plataformas para retirar anuncios ilegales, la implantación del registro único nacional de alquileres de corta duración y la entrada en vigor, el pasado 13 de diciembre, de la nueva normativa autonómica que regula el alquiler vacacional.
Según los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), Canarias contabilizaba en noviembre de 2025 un total de 49.676 viviendas turísticas, un 2 % menos que en el recuento anterior. Aun así, el archipiélago sigue siendo la segunda comunidad autónoma con mayor número de este tipo de alojamientos, solo por detrás de Andalucía.
En el conjunto de España, la caída ha sido aún más acusada. En noviembre de 2025 se registraban 329.764 viviendas turísticas, un 13,6 % menos que en mayo y un 12,4 % menos que en el mismo periodo del año anterior. Se trata de la cifra más baja desde agosto de 2023.
Un posible alivio para el mercado residencial
El descenso de la oferta de alquiler vacacional coincide con uno de los momentos de mayor tensión en el mercado de la vivienda en Canarias. El fuerte aumento del precio del alquiler, la escasez de vivienda disponible y la presión demográfica y turística han situado el acceso a la vivienda entre las principales preocupaciones sociales en las islas.
En este contexto, la reducción de plazas turísticas podría traducirse en un incremento de la oferta de viviendas destinadas al alquiler residencial, algo especialmente relevante en territorios como Fuerteventura, donde la escasez de inmuebles disponibles se ha convertido en un problema estructural.
En municipios turísticos de la isla, buena parte del parque de viviendas se había orientado al alquiler vacacional durante los últimos años, impulsado por la rentabilidad del sector. El descenso de la oferta turística, unido a las nuevas exigencias normativas, podría provocar que parte de esos inmuebles regresen al mercado de larga duración.
Este posible trasvase de viviendas podría contribuir a moderar los precios y facilitar el acceso a un alquiler para residentes, trabajadores del sector turístico y jóvenes que buscan su primera vivienda, uno de los principales retos sociales de la isla.
Equilibrio entre turismo y residencia
A pesar de este ajuste, Canarias sigue concentrando, junto a Andalucía, cerca de la mitad de todas las viviendas turísticas de España, lo que evidencia el peso del sector en la economía del archipiélago.
El reto para los próximos años será encontrar un equilibrio entre la actividad turística y el derecho a la vivienda, en un territorio donde el turismo es el principal motor económico, pero donde también crece la preocupación por la falta de vivienda para la población residente.
En Fuerteventura, donde el mercado inmobiliario se ha tensionado de forma notable en los últimos años, la reducción del alquiler vacacional podría convertirse en una oportunidad para recuperar parte del parque residencial y aliviar una situación que afecta tanto a familias como a trabajadores de sectores clave. Los próximos meses serán determinantes para comprobar si este descenso se consolida y si realmente se traduce en más viviendas disponibles para el alquiler residencial en las islas.




