Hernández Reche advierte: “Vamos hacia otra burbuja inmobiliaria, aunque distinta a la de 2008”
La vivienda continúa encabezando las principales preocupaciones de los españoles. Con los precios tensionados, una oferta insuficiente y la sombra de una nueva burbuja, el sector inmobiliario afronta 2025 con un panorama incierto. El economista y doctor en psicología económica Vicenç Hernández Reche, entrevistado por idealista/news, sostiene que “vamos hacia otra burbuja, aunque es distinta a la de 2008”, aludiendo a factores estructurales que la diferencian de la crisis que estalló hace casi dos décadas.
Redacción Radio Insular
29 de octubre de 2025 a las 12:35

Según Hernández Reche, los precios podrían aumentar entre un 4% y un 6% en 2025, con unas 750.000 operaciones de compraventa, aunque advierte de una desaceleración hacia final de año. “El gran freno seguirá siendo la oferta: los visados para obra nueva no alcanzan para cubrir la demanda, lo que presiona los precios al alza”, explica.
El experto considera que, aunque la demanda actual tiene una base más sólida —por el crecimiento poblacional, la inmigración y el aumento de hogares unipersonales—, la irracionalidad característica de las fases expansivas del mercado empieza a manifestarse. A diferencia de 2008, los criterios de financiación son más prudentes, pero la falta de suelo y la lentitud administrativa siguen tensionando los precios.
Desde su perspectiva como psicólogo económico, Hernández Reche señala que “se evita hablar de burbuja porque, cuando se está dentro de una, la mayoría nunca lo admite; solo se reconoce a toro pasado”. En su opinión, el impacto de una posible corrección sería más social que macroeconómico, afectando especialmente a los hogares con menos recursos y al acceso a la vivienda.
De cara a 2026, prevé un mercado aún tensionado, con precios al alza pero con un crecimiento más moderado. Entre los riesgos que podrían alterar la tendencia menciona un posible incremento de los tipos de interés por parte del BCE, la persistencia de los altos costes de construcción, la lentitud en la concesión de licencias y la pérdida de poder adquisitivo de los hogares.
El economista identifica problemas estructurales que lastran el sector: un grave déficit de oferta (solo se construyen entre 80.000 y 100.000 viviendas nuevas al año frente a una demanda de 200.000), falta de vivienda asequible y un parque de alquiler insuficiente. A esto se suman la burocracia urbanística y el envejecimiento del parque residencial.
Entre las medidas que propone destacan agilizar licencias, incentivar la construcción y rehabilitación, y promover políticas de vivienda asequible, incluyendo ayudas a jóvenes y planes de colaboración público-privada. Sin embargo, advierte que “estas soluciones llevan años sobre la mesa; lo primero que habría que cambiar es un sistema político que legisla desde el desconocimiento y el sesgo ideológico”.
Hernández Reche también se muestra crítico con la Ley de Vivienda y la regulación del precio del alquiler, a las que califica como un “completo desastre”. Señala que “los topes de precios han reducido la oferta y aumentado la inseguridad jurídica”, generando un efecto contrario al buscado.
A largo plazo, prevé un mercado más digitalizado y concentrado, con protagonismo de la inteligencia artificial en la valoración de inmuebles, la predicción de precios y la gestión de riesgos. También anticipa un crecimiento del mercado de rehabilitación energética y una mayor exigencia en materia de sostenibilidad.
“Si no se abordan los problemas estructurales y seguimos legislando con fines populistas, la brecha entre propietarios e inquilinos se hará cada vez más profunda”, concluye el economista.



