Una fuga de gas registrada el pasado jueves en el CEIP de Gran Tarajal obligó a activar el protocolo de seguridad del centro y a movilizar a los servicios de emergencia. El episodio, que se resolvió sin daños personales ni materiales, ha reavivado la preocupación de las familias por el estado de las instalaciones y por lo que califican como una respuesta basada en “parches” y no en una solución definitiva.
En una entrevista en el programa La Voz de Fuerteventura, la presidenta del AMPA, Rebeca Figueroa, describió el impacto inicial del incidente entre las familias. Al inicio hubo “pánico absoluto porque es una situación grave y que puede afectar muy negativamente a los niños y, sobre todo, por el desconocimiento de qué estaba pasando, porque como no había casi información, simplemente había olor a gas, llegaron tantos coches de bomberos, pues alertó demasiado y los padres estaban bastante preocupados”.
Según relató, la fuga se detectó alrededor de las ocho de la mañana, coincidiendo con la incorporación del personal de cocina. “Fue, precisamente, cuando el personal de cocina llega y abre las llaves para empezar su jornada”, explicó.
Tras detectar el problema, el centro contactó con emergencias. “Se dio aviso al 112 por parte del centro para que les dieran las indicaciones de cómo activar” el protocolo, señaló la presidenta del AMPA. Como medida preventiva, se alejó al alumnado del punto donde se encontraba la fuga. “Enseguida metieron a los niños en una zona alejada del foco de la fuga, que es la cancha exterior”, añadió.
La presidenta del AMPA explicó que, tras la intervención, los bomberos apuntaron a que se trata de una instalación bastante antigua y que sería conveniente renovarla. Desde el AMPA se relaciona este tipo de incidentes con el envejecimiento del centro y con la falta de mantenimiento continuo. “La instalación es antigua, pero tampoco se le ha hecho el mantenimiento que debe hacerse”, afirmó Figueroa, quien aseguró que el contexto general del colegio está marcado por problemas recurrentes. “Ya lo hemos dicho varias veces, que vamos de susto en susto, y lo que nosotros no queremos es que un susto se convierta en una tragedia”, advirtió.
Nos da igual de quién es la competencia
En su intervención, Figueroa también expresó el malestar por la falta de coordinación administrativa ante las necesidades del colegio. “A nosotros, como puedes comprender, nos da exactamente igual de quién sea la competencia”, declaró, aludiendo a las diferencias de atribuciones entre instituciones. “Que si la competencia del mantenimiento es municipal, que si la del comedor es del Estado… a nosotros eso ya nos da igual”, señaló. A su juicio, el problema de fondo es la ausencia de comunicación: “Vemos que hay una falta total y absoluta de comunicación entre las instituciones y que repercute en nosotros y en la seguridad de nuestros hijos”.
Las familias reclaman una solución estructural y no actuaciones parciales. “En vez de estar parcheando, vamos a hacer una reforma completa, vamos a adaptarlo a la normativa de seguridad actual para que no pasen estas cosas, para tener un protocolo de actuación que no nos tenga como pollos sin cabeza”, reclamó.
De momento, se están llevando a cabo distintas actuaciones como la reforma de los baños y de las partes exteriores. Figueroa recordó que “una partida para arreglar la mitad de los baños se hizo durante el verano del año pasado”, mientras que ahora se actúa en “la mejora de los baños de la planta baja”. No obstante, subrayó que “lo que es la cocina y el comedor no se ha oído ni nos han dado noticias de que vaya a hacerse ninguna reforma, aunque debería”.
Figueroa también recordó el esfuerzo económico de la propia comunidad educativa para atender necesidades menores del día a día. “Nosotros estamos agotados ya”, afirmó, y puso como ejemplo el bingo solidario celebrado a finales del pasado año. “Recaudamos fondos que se destinan a cambiar dos cerraduras del centro, a poner un cristal que falta en una de las puertas, a comprar palos para las cortinas”. Para las familias, “es agotador y una situación totalmente insostenible”, concluyó.



