Puerto del Rosario ha presentado la estrategia de dinamización comercial “Emprende en Puerto”, un plan municipal diseñado para reactivar la Zona Comercial Abierta, facilitar la apertura de nuevos negocios y reforzar el tejido empresarial de la capital majorera. La iniciativa se articula en varias líneas de actuación que combinan tecnología, formación, análisis estratégico y actividades de dinamización urbana.
La presentación tuvo lugar en el salón de plenos del Ayuntamiento, donde el alcalde, David de Vera, defendió el carácter integral de la propuesta y la necesidad de generar condiciones favorables para el emprendimiento en la capital. “Sabemos que emprender no siempre es fácil y que muchos locales comerciales permanecen cerrados. Por eso hemos diseñado una estrategia integral que no se limita a una acción puntual, sino que crea un entorno favorable para que abrir un negocio en Puerto del Rosario sea una oportunidad real y acompañada”, señaló.
Entre las herramientas principales del plan se encuentra la creación de una plataforma web que concentrará información actualizada sobre los locales disponibles en la Zona Comercial Abierta, tanto en alquiler como en venta o traspaso. Según explicó el alcalde, la intención es facilitar a los emprendedores el acceso a datos claros sobre los espacios disponibles y sus características.
Paralelamente, el Ayuntamiento trabaja en la mejora estética de los locales vacíos mediante la colocación de vinilos que embellezcan el entorno urbano y transmitan una imagen activa del centro comercial abierto. A ello se suma un programa formativo que abarcará desde los primeros pasos para abrir un negocio hasta contenidos relacionados con aspectos legales, financieros, marketing digital o escaparatismo.
Uno de los hitos previstos dentro de la estrategia será el “Primer Encuentro Emprende en Puerto”, programado para el viernes 20 de marzo. La jornada incluirá talleres sobre herramientas gratuitas como Google My Business o publicidad en Instagram, un café con propietarios de locales, una ruta comercial, un concurso de escaparatismo y la iniciativa “60 Minutos de Oro”, una carrera de compras dotada con 300 euros destinada a generar consumo directo en los establecimientos participantes.
La concejala de Comercio, Tacoremi Gutiérrez, destacó el alcance del proyecto y su enfoque estratégico para la ciudad. “Un paso firme hacia un modelo de ciudad más dinámico y conectado con su realidad económica”, afirmó, añadiendo que “no se trata solo de ocupar locales vacíos, sino de construir un ecosistema donde la tecnología, el talento local y la colaboración público-privada trabajen juntos para mantener nuestras calles vivas, con actividad y oportunidades”.
En la misma línea, subrayó la importancia de dotar al comercio de herramientas actualizadas: “El comercio local necesita herramientas modernas, acompañamiento y visión estratégica. Esta propuesta no solo nos da visibilidad, sino que nos invita a trabajar en red y a detectar oportunidades reales de crecimiento”.
El plan incluye además un análisis detallado del tejido comercial del municipio. Para ello se elabora un mapa virtual de la oferta existente y se aplican herramientas de diagnóstico como el denominado “semáforo de la insatisfacción” o el detector de sinergias faltantes, con el objetivo de orientar a los futuros emprendedores hacia sectores con mayor potencial.
Pedro Machado, de Redflexion Consultores, explicó el enfoque del proyecto: “Se trata de una propuesta integradora que une diferentes ejes del emprendimiento. La clave está en combinar datos, diagnóstico y acción. No basta con dinamizar; hay que entender qué demanda la ciudadanía, qué falta en el tejido comercial y cómo generar propuestas viables que perduren en el tiempo”.
La estrategia se desarrolla dentro del programa Canarias Destino Comercial Inteligente, financiado con fondos europeos a través del Ministerio de Hacienda, la Dirección General de Comercio y Consumo del Gobierno de Canarias y el propio Ayuntamiento de Puerto del Rosario.




El Ayuntamiento de Puerto del Rosario ha lanzado una estrategia de dinamización comercial llamada «Emprende en Puerto» para reactivar la Zona Comercial Abierta y fomentar el emprendimiento. La iniciativa incluye la creación de una plataforma web con información sobre locales disponibles, mejoras estéticas para los locales vacíos y un programa formativo para emprendedores. Además, se llevará a cabo un análisis detallado del tejido comercial del municipio para orientar a futuros empresarios hacia sectores con mayor potencial. La estrategia forma parte del programa Canarias Destino Comercial Inteligente, financiado con fondos europeos.
Ni local para la Asociación y sus vecinos ni Zona Comercial abierta para nuestros comerciantes.
En Fuerteventura, las denominadas Zonas Comerciales Abiertas (ZCA) nacieron con el objetivo de revitalizar el comercio tradicional, ordenar la oferta urbana y fortalecer el tejido empresarial frente a la competencia de grandes superficies y el comercio online. Sobre el papel, el modelo es positivo: concentra esfuerzos, canaliza ayudas públicas y genera campañas de promoción que dinamizan calles y plazas. Sin embargo, cuando la delimitación de esas zonas deja fuera a barrios históricos con actividad consolidada, el instrumento deja de ser una herramienta de impulso colectivo para convertirse en un factor de desigualdad.
El caso del barrio del Charco resulta especialmente significativo. Históricamente vinculado al comercio y a la vida urbana, su exclusión de la condición de Zona Comercial Abierta no solo supone una cuestión administrativa, sino un golpe directo a la competitividad de sus establecimientos. Los negocios del barrio quedan al margen de campañas conjuntas, señalética específica, identidad visual compartida y, sobre todo, del flujo de clientes que se dirige hacia las áreas oficialmente reconocidas. En la práctica, se produce un desplazamiento del consumo hacia las zonas incluidas, mientras el Charco pierde visibilidad y dinamismo.
A ello se suma la imposibilidad de participar en acciones de alto impacto como la Noche en Blanco y otras campañas promocionales organizadas dentro del marco de la ZCA. Estos eventos generan importantes picos de facturación y posicionamiento de marca para los comercios integrados, pero dejan fuera a quienes no están dentro del perímetro reconocido. Para pequeños empresarios que ya afrontan el aumento de costes, la competencia digital y la estacionalidad, quedar excluidos de estas iniciativas supone una desventaja añadida difícil de asumir.
Más preocupante aún es la percepción de inacción política para revertir esta situación. La recuperación de la condición de Zona Comercial Abierta para el barrio del Charco no parece figurar como una prioridad en la agenda institucional, pese a las demandas reiteradas de comerciantes y vecinos. La falta de avances concretos, de plazos definidos o de un plan claro de reintegración transmite una sensación de abandono. En lugar de una política comercial integradora, se percibe una delimitación rígida que no atiende a la realidad social y económica del barrio.
Esta falta de respuesta institucional también se traduce en una evidente carencia de empatía hacia los comerciantes del Charco. Son autónomos y pequeños empresarios que sostienen empleo, actividad económica y vida urbana. Muchos llevan décadas apostando por el barrio, resistiendo crisis económicas y transformaciones del mercado. Sin embargo, la ausencia de medidas efectivas para reincorporar el área a la ZCA o para compensar su exclusión genera frustración y desconfianza. La política comercial no puede limitarse a trazar líneas en un plano; debe escuchar, dialogar y adaptarse a las necesidades reales del tejido empresarial.
La pertenencia a una Zona Comercial Abierta implica acceso a subvenciones específicas, asesoramiento, acciones de digitalización y participación en órganos de gestión que influyen en la planificación urbana y comercial. Quedar fuera significa perder voz y oportunidades. Si el objetivo de las ZCA es fortalecer el comercio local en su conjunto, dejar atrás a barrios con tradición comercial contradice el espíritu mismo de la iniciativa.
En definitiva, la situación del barrio del Charco evidencia las sombras de un modelo que, sin revisión ni voluntad política, puede generar desequilibrios internos. Recuperar su condición de Zona Comercial Abierta no debería entenderse como una concesión, sino como una medida de justicia económica y cohesión urbana. Ignorar esta realidad no solo perjudica a los comerciantes afectados, sino que debilita el tejido comercial del municipio en su conjunto.