Don Arístides: el médico que curó una isla entera
Arístides Hernández Morán (Santa Cruz de Tenerife, 17 de abril de 1926 – Puerto del Rosario, 6 de octubre de 2020) fue el médico que transformó la sanidad de Fuerteventura durante más de seis décadas. Llegó a la isla en 1953 como joven oficial médico militar y renunció a una plaza de dermatólogo en Tenerife para quedarse en una tierra que entonces solo contaba con tres médicos para toda su población. Erradicó enfermedades endémicas, creó instituciones, impulsó la identidad cultural majorera y dejó un legado documentado en 636 páginas de memorias y 14 tomos de archivo. El 17 de abril de 2026 se cumple el centenario de su nacimiento, una fecha que invita a repasar una vida que fue, en sí misma, la historia de la sanidad pública majorera.
Antonio G.
17 de abril de 2026 a las 08:30
De Cádiz a las veredas de Fuerteventura en moto
Arístides Hernández obtuvo el bachillerato en la Universidad de La Laguna en 1945 y se licenció en Medicina y Cirugía por la Universidad de Cádiz entre 1946 y 1952, una travesía que le exigía tres días de barco desde Canarias, con escala en Casablanca. A lo largo de su carrera acumuló cinco especialidades: Medicina Interna, Dermatología, Medicina Familiar y Comunitaria, Medicina Geriátrica y Medicina Aeronáutica (como examinador del Centro de Investigación de Medicina Aeronáutica).
En 1953 llegó a Fuerteventura para cumplir el servicio militar como oficial médico del Batallón de Infantería, ascendiendo de alférez a teniente y luego a capitán. Cuando terminó el alistamiento, le pidieron que se quedara un año más. Regresó brevemente a Tenerife para tomar posesión de una plaza de dermatólogo de la Seguridad Social obtenida por oposición, pero renunció a ella para volver a Fuerteventura. Aquella decisión marcó el resto de su vida. Como él mismo explicó en la Revista Binter en febrero de 2020: «Fuerteventura me lo ha dado todo. Aquí me casé y ahora que mi esposa África ha fallecido y no tengo hijos, el cariño de los majoreros me compensa con creces.»
Se casó en octubre de 1956 con Doña África González. No tuvieron hijos. Su matrimonio fue su ancla emocional en la isla hasta el fallecimiento de Doña África, años antes que él.
El mapa que cambió la salud de una isla
La Fuerteventura que encontró Don Arístides en 1953 era una isla castigada por enfermedades endémicas y una infraestructura sanitaria prácticamente inexistente. Solo tres médicos atendían a toda la población, y muchas aldeas eran inaccesibles en coche. Se compró una moto —recorrería más de 400.000 kilómetros en dos o tres motocicletas a lo largo de su carrera— porque las veredas donde vivía la gente no admitían otro vehículo. «Era muy rara la noche que podías dormir toda la noche», confesó en la entrevista de septiembre de 2017 con Rafael Pérez «Tamariche».
En 1954 elaboró un mapa sanitario de Fuerteventura que identificó los focos de fiebres tíficas y paratíficas que asolaban la isla. Ese diagnóstico cartográfico fue el punto de partida para una campaña de quimioprofilaxis que logró erradicar la tuberculosis a nivel insular. Además de la tuberculosis y las fiebres tíficas, combatió la difteria, el tétanos y la poliomielitis en una época en que vacunar significaba recorrer la isla entera a lomos de su moto.
Ejerció como médico en La Oliva, Pájara, Betancuria y Puerto del Rosario. Los cargos que ocupó dibujan la magnitud de su compromiso: fue médico titular de Puerto del Rosario, Jefe Insular de Sanidad, Director del Centro de Higiene de Fuerteventura, coordinador del Centro de Salud de Puerto del Rosario, médico del Hospital Virgen de la Peña y del Hospital Insular, inspector médico de la Comisaría de Policía y médico del aeropuerto. También participó en las tareas de curación de los militares heridos en el catastrófico accidente de 1972 en los Llanos de Muchichafe, en Tefía.
Desde los 30 años asistió a congresos médicos internacionales en Estados Unidos, Japón, Inglaterra y toda Europa. Según su propio testimonio: «A todos los congresos celebrados en Europa de dermatología durante veinte años no falté a ninguno.»
Más allá de la medicina: la isla como proyecto vital
La huella de Don Arístides trascendió con mucho la consulta médica. Fue concejal del Ayuntamiento de Puerto del Rosario y consejero del Cabildo de Fuerteventura, ambos en la Concejalía y Consejería de Sanidad respectivamente, cargos que desempeñó durante nueve años según su propio testimonio.
Su labor social y cívica abarcó iniciativas de enorme alcance para la isla:
- Cruz Roja: Fue el impulsor y creador de la Asamblea Insular de Cruz Roja en Fuerteventura, ejerciendo como Presidente Delegado. Consiguió que la isla dispusiera de su primera ambulancia e impulsó la creación de la Asociación de Donantes Altruistas de Sangre. Fue reconocido como Presidente de Honor de Cruz Roja Española y condecorado con la Medalla de Oro de Cruz Roja.
- Queso Majorero: Fue impulsor y presidente de la Denominación de Origen del Queso de Fuerteventura, contribución clave para la creación del Consejo Regulador que obtuvo reconocimiento oficial el 16 de febrero de 1996, convirtiéndose en la primera Denominación de Origen de queso de Canarias y el primer queso de cabra de España con D.O.
- Proyecto de Tindaya: Fue miembro de la Plataforma de Apoyo al Proyecto de Tindaya, apoyando la intervención artística de Eduardo Chillida en la montaña sagrada.
- Retablo de la Iglesia del Rosario: Formó una comisión que logró recuperar el retablo de la Iglesia de Nuestra Señora del Rosario en Puerto del Rosario, obra original de Teófilo Martínez Escobar (1906), destruido en los años sesenta.
- Patronato Insular de Turismo: Participó en la creación del organismo que sentó las bases del desarrollo turístico de la isla.
- Hospital geriátrico: En sus últimos años impulsó activamente una campaña de recogida de firmas para la construcción de un hospital geriátrico en Fuerteventura, proyecto que no llegó a ver materializado.
Una cascada de reconocimientos institucionales
La trayectoria de Don Arístides acumuló distinciones de todos los niveles institucionales, desde el municipio hasta el Estado:
| Año | Reconocimiento | Institución |
|---|---|---|
| 1995 | Hijo Adoptivo de Puerto del Rosario | Ayuntamiento de Puerto del Rosario |
| 2005 | Orden Civil de Sanidad | Ministerio de Sanidad (Gobierno de España) |
| 2007 | Premio Fuerteventura – Hijo Adoptivo de la Isla | Cabildo Insular de Fuerteventura (27 de abril) |
| 2010 | Medalla de Oro de Canarias | Gobierno de Canarias (Decreto 59/2010, BOC nº 103, 27/05/2010) |
| 2019 | Majorero del Año | Onda Fuerteventura (5ª edición) |
| ~sept. 2020 | Propuesta de Medalla al Mérito en el Trabajo | Ayuntamiento de Puerto del Rosario al Gobierno de España |
| s/f | Medalla de Plata del Colegio Oficial de Médicos | Colegio Oficial de Médicos |
| s/f | Cruz de la Orden al Mérito Militar | Ministerio de Defensa |
| s/f | Presidente de Honor y Medalla de Oro de Cruz Roja | Cruz Roja Española |
La Medalla de Oro de Canarias en 2010 constituye el reconocimiento civil más alto de la Comunidad Autónoma, otorgado mediante Decreto 59/2010, de 20 de mayo, publicado en el BOC nº 103 del 27 de mayo de 2010. La medalla se entregó en el acto institucional del Día de Canarias, 30 de mayo de 2010.
La propuesta de la Medalla al Mérito en el Trabajo fue aprobada en pleno municipal aproximadamente dos semanas antes de su fallecimiento, en el marco de la conmemoración de los 225 años de la fundación de Puerto del Rosario. No se ha encontrado confirmación de que el Gobierno de España llegara a conceder formalmente dicha medalla.
Además, una calle en Corralejo (municipio de La Oliva) lleva su nombre —la Avenida Arístides Hernández Morán— y el Centro de Salud Puerto del Rosario II «Dr. Arístides Hernández Morán», ubicado en la calle Presidente Santiago Hormiga nº 5, es sede de la Unidad Docente Multiprofesional de Atención Familiar y Comunitaria de Fuerteventura.
636 páginas de memoria majorera
En mayo de 2009 se presentó su libro Libro de Recuerdos de un Médico Rural (Editorial MIC, ISBN 978-84-936704-7-4, 636 páginas), editado por el Servicio de Publicaciones del Cabildo de Fuerteventura. El prólogo fue escrito por Manuel Herrera Hernández, miembro de la Real Academia de Médicos de Tenerife, quien lo calificó como «un documento ilustrativo que debe ser consultado por estudiosos y por investigadores de la historia de la Medicina en Canarias.»
La presentación tuvo lugar en el Centro Bibliotecario Insular de Puerto del Rosario —donde Don Arístides había ejercido en los años setenta— ante más de 300 asistentes, acompañado por el presidente del Cabildo, Mario Cabrera, y la consejera de Cultura, Genara Ruiz. Cabrera destacó que Don Arístides «contribuyó, además de con su labor como médico, en la puesta en marcha de Cruz Roja o uno de los organismos más prestigiosos de los que se relacionan con Fuerteventura como es el Consejo Regulador del Queso.»
Las fotografías del libro fueron obra del propio autor y de Ignacio Hernández Díaz. La obra constituye un registro de valor incalculable para comprender la evolución de la salud pública en Fuerteventura durante la segunda mitad del siglo XX.
La entrevista con Tamariche y sus últimas palabras públicas
En septiembre de 2017, Rafael Pérez Rodríguez «Tamariche» —cronista popular de Fuerteventura, presentador de «El Rincón de Tamariche» en Onda Fuerteventura y colaborador de la Revista Mi Pueblo Fuerteventura— publicó una extensa entrevista con Don Arístides bajo el título «Don Arístides Hernández Morán, Recuerdos de un médico rural», disponible en la web de la Revista Mi Pueblo Fuerteventura. Don Arístides dedicó la entrevista a su esposa: «Porque siempre ha estado a mi lado, sin importarle si el tiempo era triste o alegre.»
En ella relató sus recorridos en moto por las veredas de la isla, las noches sin dormir atendiendo emergencias, los congresos internacionales de dermatología, y su gratitud a los majoreros: «Mil veces me hubiera quedado aquí por la gente tan sencilla, tan noble y tan buena.»
Su última gran entrevista fue la de la Revista Binter en febrero de 2020, firmada por Rosario Sanz Vaquero, que llevó por título «Arístides Hernández Morán: ‘Fuerteventura me lo ha dado todo'». Solo la pandemia de COVID-19 consiguió lo que nada había logrado en más de seis décadas: que Don Arístides cerrara su consulta.
Un adiós plácido y un legado que pervive
El martes 6 de octubre de 2020, a las 7:45 de la mañana, Don Arístides se despertó, dio los buenos días a su cuidadora y le pidió un vaso de agua. Cuando ella regresó, había fallecido plácidamente. Tenía 94 años. Fue enterrado al día siguiente en el cementerio de Tetir, junto a su esposa África.
Las banderas del Cabildo de Fuerteventura se izaron a media asta. El presidente Blas Acosta lo calificó como «una gran pérdida para la Isla.» El alcalde de Puerto del Rosario, Juan Jiménez, declaró que era «una de las personas que han contribuido a dejar huella y un legado social, cultural y económico para las generaciones venideras.» Canarias7 tituló su obituario: «Don Arístides, el médico, deja de pasar consulta.»
En mayo de 2021, la familia cumplió la última voluntad de Don Arístides y donó su fondo documental de 14 tomos al Archivo General Insular de Fuerteventura, un acervo que contiene información sobre su labor sanitaria y múltiples aspectos de la historia de la isla. En diciembre de 2024, la Fundación Manuel Velázquez Cabrera organizó en Tiscamanita una Jornada de Medicina en Homenaje al Dr. Arístides Hernández, con conferencias de José Joaquín O’Shannon y Francisco González, presidente de la Academia de Ciencias de Lanzarote. Se anunció la instalación de una placa conmemorativa en su vivienda de la calle Primero de Mayo de Puerto del Rosario, aunque quedó pospuesta «hasta nuevo aviso.»
Cien años de Don Arístides
El 17 de abril de 2026 se cumple un siglo del nacimiento de un hombre que hizo de Fuerteventura su causa vital. Repasar su biografía es recorrer, casi paso a paso, la transformación de una isla entera: de las veredas sin asfaltar donde solo entraba una moto, a un sistema sanitario moderno; de las fiebres tíficas y la tuberculosis endémica, a la erradicación completa de las enfermedades infectocontagiosas; de la ausencia total de servicios de emergencia, a una Cruz Roja operativa con ambulancias y puestos de socorro en las playas; de un queso artesanal sin protección, a la primera Denominación de Origen de queso de cabra de España.
Don Arístides dejó su nombre en una calle de Corralejo, en un centro de salud de Puerto del Rosario, en 636 páginas de memorias y en 14 tomos de archivo custodiados en el Archivo General Insular. Pero sobre todo dejó su nombre en la memoria colectiva de un pueblo que nunca olvidó al médico que llegó en moto, de madrugada, por caminos de tierra y barro, para atender a quien lo necesitara.
Cuando le preguntaban si se arrepentía de haber renunciado a su plaza de dermatólogo en Tenerife, respondía sin dudar. Fuerteventura, decía, se lo había dado todo. Lo cierto es que fue él quien lo dio todo por Fuerteventura.



