Canarias se queda sin niños: solo 11.699 nacimientos, la fecundidad más baja de España y una amenaza a las pensiones, sanidad y dependencia
La natalidad en el archipiélago alcanza cifras alarmantes, con un descenso notable en los últimos años.
María C.
28 de abril de 2026 a las 09:53
Una caída del 28,6 % en diez años
Nacen un 28,6 % menos niños que hace diez años. El archipiélago encadena siete años seguidos en saldo vegetativo negativo, registra apenas 0,82 hijos por mujer y los expertos advierten: sin inmigración, el relevo generacional es matemáticamente imposible.
Canarias atraviesa el peor episodio demográfico de su historia reciente. En 2024 nacieron en el archipiélago 11.699 niños y niñas, frente a las 17.545 defunciones registradas en el mismo año. La diferencia —un saldo vegetativo de –5.846 personas— es la más profunda desde que existen registros homologables y consolida una tendencia que se inició en 2018 y no ha hecho más que agravarse. Las Islas, que durante décadas presumieron de ser una de las comunidades más jóvenes de España, son hoy la que menos hijos tiene por mujer: 0,82, casi la mitad que la media nacional y muy lejos del 2,1 necesario para garantizar el relevo generacional.
«Canarias tiene la tasa de fecundidad más baja de España. En los últimos 25 años hemos pasado de ser la segunda comunidad con el índice de natalidad más alto del país a una fecundidad muy por debajo de la mitad de lo que se considera necesario para una renovación generacional», declaró José León García Rodríguez.
El mapa insular: El Hierro pierde uno de cada cuatro nacimientos
El descenso afecta a todo el archipiélago, pero con intensidades muy distintas. Solo dos islas resisten:
- Lanzarote (+5,2 %) y Fuerteventura (–2,8 %) son las únicas que mantienen un saldo vegetativo claramente positivo.
- Tenerife (–1,7 %) y Gran Canaria (–3 %) acumulan los peores registros en cifras absolutas: –2.698 y –3.056 saldos vegetativos.
- La Palma apenas crece un 0,2 %, La Gomera cae un 7,5 % y El Hierro registra un desplome del 27,4 %, pasando de 73 nacimientos en 2022 a tan solo 53 en 2023.
El catedrático emérito de Geografía Humana de la Universidad de La Laguna, José León García Rodríguez, lo había advertido ya en Diario de Avisos: «Canarias tiene la tasa de fecundidad más baja de España. En los últimos 25 años hemos pasado de ser la segunda comunidad con el índice de natalidad más alto del país a una fecundidad muy por debajo de la mitad de lo que se considera necesario para una renovación generacional». Hoy, esa advertencia es una realidad estadística contundente.
Por qué los jóvenes canarios no tienen hijos: vivienda, salarios y precariedad
La principal causa que esgrimen los expertos no es ni «egoísmo generacional» ni pérdida de valores: es estructural.
El Observatorio de Emancipación del Consejo de la Juventud de España, presentado a finales de 2025, dibuja un escenario inviable para cualquier proyecto familiar:
- La tasa de emancipación juvenil en Canarias se hundió hasta el 14,1 % en el segundo semestre de 2024, mínimo histórico. Más de 20.000 jóvenes han tenido que volver al hogar familiar.
- El salario mediano canario es el más bajo de España: 947,06 euros netos al mes.
- El alquiler mediano alcanzó los 1.128 euros mensuales a finales de 2024. Es decir, el alquiler medio supera al salario neto medio en 181 euros.
- Una persona joven asalariada necesitaría destinar el 119,1 % de su salario al alquiler en solitario.
- Hacen falta 5 años de salario íntegro para reunir la entrada de una vivienda en propiedad.
- Solo el 11 % de los emancipados en Canarias son nacidos en las Islas.
A esto se suma la fotografía de la pobreza. El XV Informe El Estado de la Pobreza 2025 de EAPN-ES sitúa al 31,2 % de la población canaria —cerca de 700.000 personas— en riesgo de pobreza o exclusión social (tasa AROPE), 5,4 puntos por encima de la media estatal. El 36,4 % de los menores canarios vive en pobreza, y entre quienes viven de alquiler la tasa AROPE se dispara al 48,6 %.
Entre 2014 y 2024, el alquiler en Canarias se ha encarecido un 68,1 %, casi el doble del incremento estatal. La estacionalidad turística —contratos cortos, jornadas parciales, temporalidad— y la sobrecualificación (el 36 % de los jóvenes está sobrecualificado para su empleo) completan el cuadro de una generación a la que el sistema no le ofrece estabilidad para tener hijos.
La voz de los expertos: Canarias entra en la «segunda transición demográfica»
La socióloga y catedrática de Geografía Humana de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (ULPGC), Josefina Domínguez Mujica, máxima referencia académica en demografía canaria, sitúa el caso del archipiélago dentro de la llamada segunda transición demográfica: una fase en la que «el descenso de la fecundidad, tras la secular victoria sobre la mortalidad, ha llegado hasta límites extremos».
En su comparecencia ante la comisión parlamentaria sobre el reto demográfico, Domínguez Mujica advirtió: «el sector de población más numeroso es el comprendido entre los 45 y los 50 años, seguido por el tramo entre 50 y 54 años», por lo que el envejecimiento se acentuará «en un futuro inmediato».
El profesor de Economía Aplicada de la Universidad de La Laguna (ULL), Dirk Godenau —coordinador de la obra colectiva Despoblación, envejecimiento y territorio—, subraya que el caso canario combina emancipación tardía, individualización, terciarización del empleo, especialización turística y dependencia migratoria.
Las cifras de matrimonio confirman el cambio cultural: en 2024 se casaron en Canarias 15.518 personas, con una edad media de 43 años en hombres y 39,9 en mujeres, cifras inéditas. La proyección de hogares del INE estima que los hogares unipersonales crecerán en España un 41,9 % hasta 2039 y supondrán un tercio del total.
Pensiones, productividad y el reto de quién va a cotizar
Aquí emerge el debate de fondo, el que más preocupa a los economistas del archipiélago: ¿cómo se sostendrá el sistema de pensiones canario cuando se jubile la generación del baby boom?
Canarias cerró 2025 con 967.275 afiliados a la Seguridad Social, un récord histórico que se ha apoyado en gran medida en el empleo extranjero (138.671 cotizantes foráneos, un 5 % más que el año anterior). La ratio nacional cotizantes/pensionistas se situó en 2,38 a mediados de 2025, lejos del 3,4 que se considera el umbral de equilibrio del sistema y muy por debajo de los 5,3 que existían en 1980.
Las proyecciones son aún más preocupantes:
- La Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF) estima que la tasa de dependencia —ratio entre dependientes y población en edad de trabajar— pasará en España del 47,8 % actual al 69,8 % en 2050, lo que supondrá apenas 1,6 cotizantes por pensionista.
- El Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas (Ivie) calcula que en 2050 harán falta 6 millones de cotizantes adicionales para evitar el déficit del sistema.
- La Comisión Europea, en su Ageing Report 2024, prevé que el gasto en pensiones en España suba del 13,1 % del PIB en 2022 al 17,3 % en 2050.
- El Banco de España y la AIReF coinciden: España necesitaría incorporar entre 200.000 y 350.000 inmigrantes al año —y, en algún escenario, hasta un millón anual— para mantener la tasa de dependencia en niveles sostenibles.
En Canarias, el cuadro se agrava por la baja productividad estructural. El Consejo Nacional de Productividad (CNP) y el propio Consejo Económico y Social de Canarias (CES), presidido por José Carlos Francisco, han alertado en el foro Productividad: un desafío inaplazable (Presidencia del Gobierno de Canarias) de que el archipiélago tiene una productividad por trabajador inferior a la media española y europea, lastrada por el peso del sector servicios estacional, la baja inversión en I+D y la fragmentación empresarial.
«POR CADA TRES JUBILADOS, SOLO UN JOVEN ENTRA AL MERCADO LABORAL»
El informe Envejecimiento y edadismo laboral de la Fundación Adecco, basado en datos del INE, revela que en Canarias por cada tres trabajadores que se jubilan, solo uno se incorpora al mercado de trabajo. El índice de envejecimiento del archipiélago alcanzó en 2025 el 149,5 %: hay 150 mayores de 64 años por cada 100 menores de 16, frente al 142,6 % del año anterior. Es el mayor incremento interanual de toda la serie histórica.
El relevo generacional, «matemáticamente imposible» sin migración
La conclusión de los expertos canarios es contundente. El informe del grupo de investigación de la Cátedra Juan Miguel Sanjuán de la ULPGC, presentado en abril de 2026, sentencia: «El relevo generacional en el mercado de trabajo en Canarias es matemáticamente imposible sin aporte exógeno».
El economista José Miguel González, director de Consultoría de Corporación 5, lo sintetizaba así en Diario de Avisos: «La migración es un factor determinante en el crecimiento económico y presenta un saldo positivo: aporta más de lo que consume».
El propio Consejo Económico y Social de Canarias aportó un dato revelador: los migrantes generan alrededor del 10 % de los ingresos de la Seguridad Social y representan solo el 1 % del gasto. Una aportación neta positiva que desmiente uno de los relatos más extendidos en el debate público.
La medida estatal de regularización de hasta 500.000 personas —el 83,5 % de ellas en edad laboral— podría beneficiar a unas 40.000 en Canarias y aliviar la presión laboral en hostelería, agricultura, comercio y, sobre todo, cuidados a personas mayores, un sector con déficit estructural de plazas y profesionales.
La presidenta del Banco Central Europeo, Christine Lagarde, ya destacó que el sólido desempeño del PIB español tras la pandemia «se debe en gran medida a la contribución de la mano de obra extranjera». Y la ministra de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, Elma Saiz, lo ratificó al cierre de 2025: «La aportación de las personas extranjeras es estructural y decisiva para el crecimiento del empleo, la sostenibilidad del sistema de pensiones y la prosperidad compartida de nuestro país».
Lo que falta: políticas familiares dignas de ese nombre
La comparativa europea explica buena parte del problema. España destina alrededor del 1,3-1,5 % del PIB a políticas de familia, frente al 2,2-2,3 % de la media UE/OCDE y al 3,5 % de Francia, Suecia o Dinamarca.
- Francia mantiene la tasa de fecundidad más alta de la UE (1,8 hijos por mujer) gracias a subvenciones desde el segundo hijo, deducciones fiscales y una densa red de guarderías subvencionadas.
- Suecia ofrece 18 meses de baja parental al 80 % del salario, con doce semanas obligatorias para el padre.
- Noruega paga al hogar una prestación equivalente al coste de la guardería cuando el menor no asiste a un centro público.
En España, el permiso de maternidad/paternidad se mantiene en 16 semanas, la prestación universal por hijo está limitada a familias con bajos ingresos y la red pública 0-3 es insuficiente. En Canarias, el primer ciclo de Educación Infantil es competencia municipal o privada, y el Gobierno autonómico solo gestiona directamente una decena escasa de Escuelas Infantiles entre Tenerife, Gran Canaria y La Palma.
Las consecuencias: envejecimiento, despoblación y un sistema bajo presión
Los efectos del invierno demográfico canario se proyectan en cuatro grandes vectores:
- Envejecimiento acelerado. Si en 2000 los mayores de 64 años representaban el 11,7 % de la población canaria, en 2025 son ya el 17,1 %, con una previsión que sitúa al 25 % en 2033.
- Tensión sobre el sistema de bienestar. Pensiones, sanidad y atención a la dependencia presionan al alza un gasto autonómico que no crece al mismo ritmo.
- Despoblación interior. El éxodo rural y desde las islas no capitalinas hacia las áreas metropolitanas vacía pueblos enteros de El Hierro, La Gomera y la cumbre de Gran Canaria.
- Dependencia migratoria estructural. Sin inmigración cualificada y no cualificada, no hay relevo posible.
Un futuro que ya está aquí
La caída de la natalidad en Canarias no es un fenómeno coyuntural. Como sostiene Josefina Domínguez Mujica, lo que registra el archipiélago es la fase más extrema de una transición demográfica europea en la que se entrecruzan el cambio cultural, la inseguridad económica, la insuficiencia del Estado del bienestar familiar y, en el caso isleño, la presión añadida de la insularidad, el modelo turístico y un mercado de la vivienda que expulsa a las generaciones jóvenes de la posibilidad misma de formar un hogar.
Las recetas son conocidas pero exigen voluntad política y recursos: vivienda asequible, empleo estable, salarios dignos, ampliación de la red pública 0-3, permisos parentales más largos e iguales, prestaciones universales por hijo, fiscalidad familiar, conciliación real, regularización ordenada de la inmigración y planificación territorial que evite el vaciamiento de las islas no capitalinas.
Mientras tanto, los 11.699 nacimientos de 2024 no serán el suelo de la natalidad canaria, sino un nuevo escalón en una caída que ya condiciona el futuro económico, social y demográfico del archipiélago. Y la pregunta que flota en el aire del Parlamento canario, de los foros del CES y de las cátedras universitarias es la misma: si los jóvenes canarios no quieren —o no pueden— tener hijos, ¿quién va a sostener Canarias dentro de veinte años?






