Cristina Villanova, investigadora de la Universidad de La Laguna, revela en su tesis doctoral la alarmante cantidad de microplásticos que contaminan las costas canarias, principalmente provenientes del lavado doméstico de ropa.
Microplásticos: un enemigo oculto en el hogar
Las fibras textiles procedentes del lavado de ropa en los hogares son, según el estudio de Cristina Villanova, el principal contaminante por microplásticos del mar en Canarias. Este descubrimiento es parte fundamental de su tesis doctoral, defendida recientemente en el departamento de Física de la Universidad de La Laguna. La investigación se centró en analizar los sedimentos costeros y diversos organismos del archipiélago canario y las Azores.
«Cada ciclo de lavado de unos 6 kilos de ropa en una lavadora libera 700.000 fibras textiles», explicó Villanova, señalando que las estaciones depuradoras actuales no logran retener todas estas partículas, las cuales terminan en el mar.
El trabajo, que se extendió por cinco años, documentó la transferencia de estos contaminantes a través de la cadena trófica. Desde invertebrados bentónicos como los pepinos de mar y los erizos, hasta organismos pelágicos como el krill, todos se ven afectados.
Impacto en los ecosistemas marinos
El estudio de Villanova también reveló que en el caso de los pepinos de mar, la ingesta no es la única vía de entrada de microplásticos. Estas partículas también pueden quedar retenidas en sus sistemas de defensa mediante el agua que succionan para respirar.
«Los pepinos de mar no solo ingieren microplásticos, también los retienen al respirar», añadió, evidenciando un problema más complejo de lo que se pensaba inicialmente.
Además, el análisis de casi un millar de individuos de krill en las Azores confirmó que este crustáceo, base de la alimentación de grandes cetáceos, está incorporando microplásticos. Esto supone un riesgo de bioacumulación para especies superiores como las ballenas, incrementando la preocupación sobre el impacto en la cadena alimentaria.
Concentración geográfica y métodos innovadores
Geográficamente, la tesis documenta que tras analizar 30 localidades del archipiélago canario, las mayores concentraciones de microplásticos en sedimentos se localizaron en lugares como La Graciosa y La Restinga en El Hierro. Estos hallazgos apuntan a la influencia de las actividades portuarias locales y la dinámica de corrientes en la acumulación de residuos.
«Las actividades portuarias y las corrientes incrementan la concentración de microplásticos», afirmó Villanova, destacando la importancia de estos factores.
Para garantizar la fiabilidad de los hallazgos, Villanova desarrolló un protocolo de trabajo en salas limpias con aire filtrado, usando batas de color naranja para identificar y descartar cualquier posible contaminación accidental durante el proceso de laboratorio.

La necesidad de políticas estandarizadas
El trabajo de Villanova, evaluado por un tribunal de expertos, subraya la necesidad urgente de establecer políticas y metodologías estandarizadas a nivel internacional para comparar datos globalmente. Insiste en que, aunque se han dado pasos legislativos en la prohibición de microplásticos en cosméticos, es esencial avanzar en la regulación de las aguas residuales y el monitoreo constante de estos contaminantes.
«Es fundamental seguir avanzando en la regulación de las aguas residuales», indicó, enfatizando el impacto global en la biodiversidad marina.
Su trabajo pone de manifiesto la importancia de tomar medidas efectivas para mitigar un problema que afecta no solo a Canarias, sino al equilibrio ecológico global. Sin duda, los hallazgos de Villanova suponen un llamado de atención a la comunidad internacional para actuar antes de que sea demasiado tarde.




La investigadora Cristina Villanova ha revelado en su tesis doctoral la gran cantidad de microplásticos que contaminan las costas canarias, provenientes principalmente del lavado doméstico de ropa. El estudio, realizado durante cinco años, analizó los sedimentos costeros y diversos organismos del archipiélago canario y las Azores, documentando la transferencia de estos contaminantes a través de la cadena trófica. El trabajo también subraya la necesidad urgente de establecer políticas y metodologías estandarizadas a nivel internacional para comparar datos globalmente y regular las aguas residuales.