La ausencia de un servicio de urgencias veterinarias 24 horas en Fuerteventura ha vuelto al centro del debate social e institucional en las últimas semanas. Mientras se multiplican las quejas ciudadanas y las iniciativas para exigir soluciones, los profesionales del sector reclaman que se escuche su voz y se entiendan las causas reales que hay detrás de esta carencia. Una de las explicaciones más claras y directas la ha ofrecido el veterinario Javier González, en una entrevista en Radio Insular, donde ha desmontado algunos de los argumentos más repetidos en redes sociales y ha puesto el foco en un problema “mucho más complejo de lo que parece” .
González es tajante al rechazar la idea de que la falta de urgencias se deba a una negativa de los veterinarios a trabajar. “No es real que no haya urgencias veterinarias porque no queramos atender. Muchos compañeros, incluyéndome a mí, seguimos intentando ayudar con nuestros móviles personales y en la medida de nuestras posibilidades”, explica. Sin embargo, reconoce que hay situaciones extremas en las que no se puede llegar, con consecuencias que han sido visibles y dolorosas.
Menos clínicas, menos veterinarios y más población
Uno de los factores clave es la escasez de profesionales. “Las clínicas veterinarias que estamos en Fuerteventura somos prácticamente las mismas desde hace 20 años. No han aumentado, incluso han disminuido un poco, y también ha bajado el número de veterinarios de pequeños animales”, señala. A ello se suma el envejecimiento del sector: “El 80% de los veterinarios de la isla tenemos más de 50 años y llevamos haciendo urgencias desde los 25”.
El problema se agrava con el crecimiento poblacional y el aumento del número de mascotas. “Ha aumentado exponencialmente la población en Fuerteventura y también los animales. Eso genera una demanda que el sistema actual no puede absorber”, advierte.
Jornadas, descansos obligatorios y costes que no se ven
Otro de los aspectos menos conocidos por la ciudadanía es el marco laboral. González recuerda que el convenio colectivo limita la jornada a 37,5 horas semanales y establece descansos obligatorios tras las guardias nocturnas. “Si trabajas por la noche tienes que descansar tres días. Son muchas cosas que la gente no sabe”, explica.
A ello se suman los costes económicos de mantener una clínica abierta de madrugada. “Para una urgencia no basta con un veterinario. Hace falta al menos otra persona, equipos funcionando, luz, material, anestesia… Todo eso hay que pagarlo”, apunta. Un ejemplo claro son las intervenciones complejas: “Una cesárea un sábado por la tarde no baja de 800 o 900 euros, y la gente se echa las manos a la cabeza”.
Sueldos bajos y un problema añadido: la vivienda
La dificultad para atraer profesionales de fuera de la isla es otro obstáculo importante. “De media, un veterinario cobra por convenio unos 1.500 o 1.600 euros. Eso ya casi no es un sueldo digno. Si además el alquiler está en 800 euros o más, nadie se va a venir”, afirma González. La crisis de vivienda actúa así como un freno directo a la incorporación de nuevos veterinarios.
Presión social, impagos y desgaste emocional
El veterinario también pone sobre la mesa una realidad incómoda: la presión social y los impagos. “Hay personas que vienen de urgencia sin móvil ni cartera, prometen pagar después y no vuelven nunca. Y encima se enfadan cuando se les dice lo que cuesta”, relata. A su juicio, existe una percepción errónea de que la sanidad animal debería ser gratuita. “Como tenemos sanidad pública, mucha gente cree que los animales también tienen una sanidad gratuita, y no es así”.
Ese choque constante, unido a la responsabilidad de manejar situaciones límite, tiene un alto coste psicológico. “Somos de las profesiones con mayor carga emocional y con más suicidios. Nunca se habla de ello, pero tenemos la responsabilidad de la salud del animal y del vínculo emocional con su tutor”, confiesa. “Aunque te hagas una coraza, hay casos que te rompen por dentro”.
Redes sociales y decisiones políticas
González critica además el papel de las redes sociales en el debate. “Las redes se incendian con comentarios que no están contrastados, y los mandatarios se dejan llevar mucho por eso”, lamenta. En este contexto, considera injusto que se señale exclusivamente a los veterinarios cuando se trata de profesionales liberales. “A un profesional liberal no se le puede exigir lo que se le está exigiendo”, recalca.
¿Hay soluciones?
Pese al escenario descrito, el veterinario lanza un mensaje de esperanza. Un grupo de profesionales de la isla lleva meses trabajando en una posible solución consensuada. “Estamos intentando organizar un sistema rotatorio de urgencias, parecido al de las farmacias de guardia, pero eso solo será viable con apoyo institucional”, explica. En este sentido, adelanta reuniones con el Colegio de Veterinarios y con las administraciones para plantear una base económica que incentive a los profesionales.
“Nuestra prioridad no es ganar dinero. Es que las mascotas y sus tutores estén bien”, subraya. Pero insiste en que sin apoyo público no será posible sostener un servicio de urgencias estable. “Siempre es necesaria una ayuda por parte de las autoridades”.
Mientras tanto, el debate continúa en la calle y en las instituciones. La falta de urgencias veterinarias 24 horas en Fuerteventura no responde, según los profesionales, a desinterés o falta de vocación, sino a un problema estructural que combina escasez de recursos, desgaste humano y ausencia de un modelo claro de apoyo público. Un diagnóstico que pone sobre la mesa la necesidad de soluciones realistas, consensuadas y urgentes para garantizar el bienestar animal y la tranquilidad de las familias de la isla.




La falta de un servicio de urgencias veterinarias 24 horas en Fuerteventura ha sido criticada por ciudadanos y profesionales. Los veterinarios reclaman que se escuche su voz y se entiendan las razones detrás de esta carencia, que incluyen la escasez de profesionales, costos operativos elevados, presiones sociales y la necesidad de apoyo institucional. Un grupo de veterinarios está trabajando en una solución para un sistema rotatorio de urgencias, similar al de las farmacias de guardia, pero señalan que será viable solo con el apoyo de las autoridades.
Porque no tiene? Por el problema de siempre. O lo hacen mis amigos o nadie puede. Cuestión de politicas cas#q&es. En ftv si no eres delos ca#i&ues no triunfas, no dejan que pongas negocios.M#f&@&
No tiene ni para humanos, se van a preocupar de tener urgencias para mascotas, cuando dejan a los animalitos tirados por la calle😡, con todas las muertes que llevarán a cuestas y nadie hace nada
Si hay dinero para darles casa, paguitas y comida a los cayucos hay dinero para concesionar un centro veterinario. Sino quitemos políticos y con esos mega sueldos por calentar sillas hagamos algo de provecho en la sociedad.
Con lo que se gastan en fiestas se paga un veterinario y dos y se le da alojamiento vamos … pero claro es mejor celebrar fiestas, proyectos tontos y comprar coches y abrir centros inútiles etc etc … pero hay que gastar el dinero de las subvenciones no?
Que hagan un hospital veterinario como hay en otras islas .. que es una de las únicas islas que no tiene… y todo lo demás son excusas… si se quiere se puede hacer….
Pues que hagan turnos como las farmacias , hasta que se solvente