Las reservas de sangre en Canarias continúan en niveles críticos, pese a que el Gobierno autonómico aseguró a comienzos de enero que la situación se había estabilizado tras las campañas de donación realizadas durante las fiestas navideñas. Los datos oficiales del propio sistema sanitario evidencian que el problema persiste y que el margen de seguridad sigue siendo extremadamente reducido, especialmente en los grupos sanguíneos esenciales para emergencias.
El diputado Yoné Caraballo, portavoz de Sanidad de Nueva Canarias–Bloque Canarista, ha contrastado la información difundida por la Consejería de Sanidad con los registros reales de hemocomponentes disponibles en los hospitales canarios. Según esos datos, el mismo día en que el Ejecutivo afirmó públicamente que las reservas estaban estabilizadas, el grupo 0 negativo —donante universal y clave en situaciones de urgencia— contaba con apenas 27 bolsas en todo el Archipiélago.
Este tipo de sangre es imprescindible en politraumatismos graves, hemorragias masivas en quirófano o en intervenciones en las que no hay tiempo para tipificar al paciente. En una sola actuación urgente pueden llegar a consumirse entre 10 y 15 bolsas, lo que deja al sistema en una situación de extrema vulnerabilidad ante cualquier incidencia múltiple o aumento repentino de la demanda.
Desde el ámbito sanitario se advierte de que esta falta de reservas no es un hecho puntual, sino una situación que se repite y que tiene consecuencias directas sobre la actividad hospitalaria. Entre ellas, la suspensión o reprogramación de intervenciones quirúrgicas, una medida que ya se ha aplicado en distintos centros cuando no se ha podido garantizar el suministro necesario de sangre para operar con seguridad.
Las campañas realizadas en Navidad, según se subraya, responden a una dinámica habitual, ya que en estas fechas las donaciones suelen descender. Sin embargo, los datos actuales indican que estas acciones puntuales no han logrado revertir el problema ni garantizar una estabilidad real del sistema de hemodonación.
Una tendencia a la baja que se mantiene en el tiempo
Más allá del episodio concreto de enero, las cifras anuales reflejan una disminución sostenida de las donaciones de sangre en Canarias. En 2019 se registraron 63.033 donaciones; en 2020, 63.004; y en 2021 se alcanzó el máximo del periodo con 66.554. A partir de ahí, la tendencia cambia: 65.942 en 2022, 63.077 en 2023, 60.728 en 2024 y 59.106 en 2025, la cifra más baja de la serie.
Desde 2023, el sistema ha perdido cerca de 4.000 donaciones anuales, un descenso que agrava un problema estructural en una comunidad que ya se sitúa entre las que menos sangre dona por habitante. Por primera vez, además, se ha roto el umbral de las 60.000 donaciones anuales, considerado clave para mantener un abastecimiento estable.
Sindicatos del sector sanitario, como Cobas y Comisiones Obreras, han expresado también su preocupación por la situación y han cuestionado que los comunicados oficiales reflejen fielmente la realidad asistencial. Según estas organizaciones, los datos internos confirman la tensión constante en los bancos de sangre y la falta de soluciones de fondo.
La crisis, además, no es nueva. En 2025 ya se denunció públicamente la cancelación de al menos 43 operaciones quirúrgicas en la primera mitad del año por falta de sangre, una cifra que evidencia el impacto directo del problema sobre la atención a los pacientes. A ello se suman advertencias reiteradas realizadas a lo largo del último año sin que, por el momento, se hayan implementado medidas estructurales eficaces para revertir la situación.




La falta de reservas de sangre en Canarias alcanza niveles críticos, especialmente en los grupos sanguíneos esenciales para emergencias. La situación se ha mantenido a pesar de las campañas de donación realizadas durante las fiestas navideñas. La escasez puede llevar a la suspensión o reprogramación de intervenciones quirúrgicas. Según los datos, las donaciones de sangre en Canarias han disminuido de manera sostenida en los últimos años.