La mortalidad hospitalaria por insuficiencia cardiaca en España presenta diferencias de hasta el doble entre comunidades autónomas, estrechamente vinculadas al nivel de renta regional. Así lo concluye un amplio estudio publicado en la revista científica The Lancet Regional Health – Europe, que evidencia cómo el contexto socioeconómico condiciona de forma determinante los resultados clínicos de esta patología cardiovascular.
La investigación ha sido financiada por la Sociedad Española de Cardiología y desarrollada por investigadores clínicos del grupo Mujer y Corazón de la SEC junto con la Fundación Instituto para la Mejora de la Asistencia Sanitaria (IMAS). El análisis se basa en más de 760.000 ingresos hospitalarios por insuficiencia cardiaca registrados en el Sistema Nacional de Salud (SNS) entre los años 2016 y 2022, convirtiéndose en uno de los estudios poblacionales más amplios realizados en Europa sobre esta enfermedad en un sistema sanitario público.
La insuficiencia cardiaca es una patología crónica que afecta a cerca de un millón de personas en España y constituye una de las principales causas de hospitalización. Según los datos del estudio, cada año se producen aproximadamente 255 ingresos por insuficiencia cardiaca por cada 100.000 habitantes, lo que equivale a un ingreso anual por cada 400 personas. Durante el periodo analizado, la mortalidad media intrahospitalaria se situó en el 11,3 %, lo que se traduce en 86.426 fallecimientos, aunque con notables variaciones territoriales.
Uno de los hallazgos más relevantes del trabajo es la relación directa entre renta y supervivencia hospitalaria. El estudio demuestra que por cada incremento de 1.000 euros en el PIB per cápita regional, la mortalidad hospitalaria por insuficiencia cardiaca disminuye en torno a 0,77 puntos porcentuales. Además, el PIB regional se correlaciona de manera significativa con otros determinantes sociales de la salud, como el riesgo de pobreza, el nivel educativo, el desempleo o la prevalencia de hábitos no saludables como el tabaquismo y la obesidad.
En este sentido, la renta regional actúa como un marcador global del entorno socioeconómico, integrando factores que influyen de forma directa en la salud cardiovascular: desde el acceso a la prevención y a los cuidados sanitarios, hasta las condiciones de vida, los hábitos de salud y la disponibilidad de recursos comunitarios.
Madrid y Andalucía, en los extremos
Las mayores desigualdades se observan al comparar comunidades situadas en los extremos del gradiente socioeconómico. La Comunidad de Madrid presenta la menor mortalidad hospitalaria por insuficiencia cardiaca, con un 7,7 %, mientras que Andalucía alcanza el 16,4 %, lo que supone una mortalidad aproximadamente un 113 % superior. Esta brecha coincide con una diferencia del 84 % en el PIB per cápita entre ambas regiones, estimado en unos 35.000 euros en Madrid frente a alrededor de 19.000 euros en Andalucía.
Entre estos dos extremos se sitúan comunidades con tasas de mortalidad inferiores a la media nacional, como Baleares (9,3 %), País Vasco (9,5 %) o Cataluña (9,6 %), y otras con cifras claramente superiores, como Extremadura (14,1 %), Navarra (13,4 %) o Canarias (12,9 %).
El análisis también tuvo en cuenta variables asistenciales, como la complejidad de los hospitales o el volumen anual de actividad, pero ninguno de estos factores mostró una asociación significativa con la mortalidad en las comparaciones entre comunidades. En cambio, el contexto socioeconómico sí se reveló como un determinante clave de los resultados clínicos.
Llamamiento a reducir desigualdades
La investigadora principal del estudio, Carolina Ortiz, cardióloga del Hospital Universitario Fundación Alcorcón, subraya la relevancia de estos hallazgos para la planificación de políticas públicas. “Con más de 760.000 ingresos del Sistema Nacional de Salud y un ajuste de riesgo robusto, este estudio ofrece una base sólida para el diseño de políticas intersectoriales, tanto sanitarias como sociales, orientadas a reducir las desigualdades detectadas”, señala. “Mejorar las condiciones de vida y los recursos comunitarios es tan importante como la calidad de la atención hospitalaria”, añade.
El trabajo se enmarca dentro del acuerdo de colaboración entre la SEC y la Fundación IMAS para analizar los recursos, la actividad y los resultados de la atención cardiovascular en el SNS. En esta línea, el director de IMAS, Francisco Javier Elola, destaca que “la asociación entre determinantes sociales y resultados en salud hospitalaria es la conclusión más relevante de este trabajo y pone de manifiesto la necesidad de incorporar información sobre determinantes sociales de la salud en la historia clínica electrónica de los pacientes”.
Los resultados del estudio refuerzan la idea de que reducir la mortalidad por insuficiencia cardiaca no depende únicamente de la calidad de los hospitales, sino también de abordar las desigualdades sociales y económicas que influyen de forma decisiva en la salud de la población.




Un estudio financiado por la Sociedad Española de Cardiología revela que la mortalidad hospitalaria por insuficiencia cardiaca en España varía hasta el doble entre las comunidades autónomas, siendo mayor en aquellas con menor renta regional. De acuerdo con el análisis, un aumento de 1.000 euros en el PIB per cápita regional disminuye la mortalidad hospitalaria por insuficiencia cardiaca en 0,77 puntos porcentuales. Además, el PIB regional se correlaciona con otros factores sociales de la salud, como el nivel educativo, el desempleo, la obesidad y el tabaquismo.
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Marian Isla Vega totalmenteMedia: https://l.facebook.com/l.php?u=https%3A%2F%2Fmedia3.giphy.com%2Fmedia%2Fv1.Y2lkPWJlMzAyMTE3eWk5MnVvY3M1ZjBydWI2ZmZoNDJjM2FsNHdsYm90aWozNGs4aG94OCZlcD12MV9naWZzJmN0PXM%2Fs7Tr1kO9q934MTERnG%2Fgiphy.gif&h=AT3Bqz_NcLCFq2AyZgKaZ4fgm0W0mXM1cF5PPubBdw6SgtfWxQSOgL6oJ0SwS5lqrYgmKDMwiiyTNc1krDpzEQmdFyVquznZXxXw5dmiRIt1Zi3Aa2djWpRfWmYxXmZ-&s=1